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21 noviembre 2021

Intervención de Chema Martínez en el XII Congreso Confederal

(Saludos y felicitaciones)  Merecía la pena poder celebrar este Congreso en fechas y condiciones que hicieran posible este “reencuentro” presencial y afectivo, que nos permite compartir físicamente este espacio y también, porque es importante, compartir el necesario duelo por tantas personas, compañeras y compañeros, amistades y familiares que por desgracia no se encuentran entre nosotros. Una mención obligada a nuestro compañero Miguel Periañez, miembro del Consejo Confederal.


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Un reconocimiento expreso a las personas que hacen posible este Congreso, propias y ajenas; y también al personal de este hotel. ¿Sabíais que en este hotel prácticamente el único personal propio de Marriott es la Dirección? ¡Qué importante una buena legislación sobre subcontratas o la recuperación de la prevalencia del convenio sectorial!
 
Vaya por delante el voto favorable de la delegación de la Federación de Servicios al Informe que nos presenta el Secretario General.
 
Un voto favorable que se sustenta en que nos sentimos muy reconocidos y representados tanto en lo que se ha hecho como en lo que pretendemos seguir haciendo, porque claro que han quedado cosas por hacer, quizá si este Congreso se hubiera producido tres meses más tarde, podríamos presentar un balance aún más brillante y que no dudo que se producirá. Y yo lo que he escuchado esta mañana tiene una longitud de onda diferente… “habrá que ayudarles”, presionándoles. 
 
  • Hemos dado réplica desde la negociación colectiva a una Reforma Laboral injusta y realmente dañina para el desarrollo de nuestro país, a la que estamos ahora dándole la vuelta
  • Hemos conquistado derechos que luego se han transformado en leyes
  • Hemos ganado sentencias que están permitiendo avanzar en derechos generales, incluso en el ámbito de la UE 

Y lo hemos hecho

  • Con gobiernos poco afines y con los más afines
  • Con esa radical e intransigente defensa de nuestra Autonomía 

 

Hay que sacar algunas lecciones de la Historia, esa que dicen que en España suele ser más triste porque siempre acaba mal… pero nosotras nos hemos rebelado siempre frente a ese fatalismo.

Hace 102 años que en España, donde por primera vez, se promulgó como Ley de aplicación general la jornada de 8 horas, y lo fue después la Huelga General que se desencadenó tras el conflicto de la Canadiense, que se precipitó tras ocho despidos. (Un inciso: qué poco valoramos los logros colectivos como país, está el ejemplo de las vacunas.
 
La reacción de la Reacción (con mayúsculas) ante ese acontecimiento fue reprimir/asesinar a los sindicalistas y a los abogados laboralistas (otra vez abogados laboralistas) que los defendían, sentando las bases de enfrentamientos civiles posteriores. Estos hechos tuvieron como telón de fondo acontecimientos globales, desde la Gran Guerra y la Revolución Rusa a una pandemia como fue la llamada “Gripe Española”, hasta guerras coloniales propias regadas con sangre de los humildes (Cuba y Marruecos), desastrosas, al servicio de intereses económicos de élites extractivas y que una gestión corrupta del patriotismo, como último refugio de los canallas, que y para proteger al Rey (cuya responsabilidad el Informe Picasso ponía a las claras) terminó en una Dictadura militar. Otra vez el papel de un Ejército, entre humillado y resentido, siempre  dispuesto a intervenir a favor del status quo. Es decir, de los poderosos.
 
Fueron tiempos convulsos, sin duda, un periodo de entreguerras, ecos de revoluciones posibles, y una pavorosa crisis económica, la Gran Depresión.
 
Nunca tuvo fácil España abrirse a regímenes democráticos plenos, pues casi siempre han coincidido, y hasta cierto punto se han desencadenado, tras crisis económicas, políticas y sociales globales, 1860-70, 1929-33, 1973-79. Y salvo, precisamente, la experiencia de la Transición, al final se frustraban porque siempre hubo quien consideraba el que el pueblo “votaba mal”…; y ahora, que es evidente la fatiga de materiales que sufre nuestra aún joven, pero muy resiliente, Democracia y más aún tras las crisis encadenadas de 2008-12 y ésta de la Pandemia, vuelven a 
“reconvenirnos” que los anhelos de mayor Justicia y Equidad, de mayores y mejores compromisos intergeneracionales e interterritoriales (federales en definitiva), de un desarrollo sostenible e inclusivo; y en el que necesariamente los que más pueden más tienen que aportar; y el problema sea que “se ha votado mal y nos gobiernan ilegítimamente”. 
 
Traigo a colación todas estas reflexiones para reivindicar nuestro papel, profundamente sociopolítico y autónomo, clave para que los cambios que planteamos sean posibles. No sólo porque tengamos bien armados los argumentos, sino porque tenemos testados los resultados que buscamos.
 
Ha sido muy importante la labor de difusión de nuestra propia memoria histórica, del papel que las Comisiones Obreras tuvieron en la Dictadura y en la construcción de la Democracia; y que anticiparon procesos e hicieron posible la Transición Democrática, aquello de que el dictador murió en la cama, pero la dictadura murió en la calle, en las fábricas y en los barrios… y contado, además por una pléyade de testimonios personales, la gran mayoría de mujeres y hombres anónimos.
 
Hasta cierto punto, sin ánimo de usurpar la memoria y trayectoria de organizaciones obreras que nos antecedieron, nuestra organización, de manera entre colectiva y dirigida, pero con amplias capacidades de improvisación, acumulación de corrientes y difusión, “difusa” también, con enormes ejemplos de heroísmo activista y no pocos focos de reflexión, porque “aquí hemos venido a estudiar” que diría Enric Juliana, ocupamos un espacio sociológicamente libertario que habiendo transmisión e instrucciones, no siempre era esa correa de transmisión, tan funcional a cualquier pensamiento reduccionista. Sobre todo de quienes querían reprimirnos.
 
Y lo ha sido, porque además de reivindicarnos, también como constructores de nuestro joven estado de bienestar ya en épocas con menos carga épica, nos ha servido también para sobreponernos al mazazo que supuso la Crisis Financiera de 2007-12, dándonos claves para afrontar estos nuevos tiempos post-austericidas y nos ha preparado para afrontar la crisis de la Covid19, pues nos “ha pillado” trabajando.
 
Ha sido fundamental poner el foco en la Desigualdad. La Desigualdad que tenía uno de sus exponentes más evidentes en los míseros niveles que tenía en 2016 el SMI con 655€. En las brechas salariales que siguen asolando las condiciones salariales y de pensiones de las mujeres. La inexistencia de un marco generalizado de rentas mínimas hasta la creación del perfectible Ingreso Mínimo Vital. La pelea por el establecimiento de un Salario Mínimo de Convenio de (1.000€ x 14 pagas) que acordamos el IV AENC. Plantear que los modelos productivos más innovadores y productivos no son los que se apoyan en el dumping que prima a los “piratas y explotadores”, que subcontratan no para especializarse en un servicio, sino para rebajar salarios, precarizar condiciones de trabajo y Salud y repartirse el margen de ganancia con la empresa principal a costa de salarios fijados por debajo del Convenio Sectorial; los que promueven que decaigan los convenios para tener ventaja competitiva con quienes llegan a acuerdos con los representantes legales de la plantilla. En suma, combatir toda clase de precariedades superpuestas.
 
Desigualdad y Precariedad que tiene también otros exponentes como lo son el acceso a la vivienda, un sistema fiscal más progresivo y más justo o el restablecimiento del consenso en torno al Pacto de Toledo que hagan del Sistema Público de Pensiones, un auténtico pacto intergeneracional, sostenible y suficiente. 
 
Todas estas cuestiones, unas distributivas y otras predistributivas, son materias que nos son propias, legítimamente acreditadas por nuestro nivel de representación y por el papel constitucional que nos hemos ganado, y que en esta coyuntura debemos, no sólo poner en valor, sino reivindicar su reforzamiento. 
 
Luchar contra la Desigualdad es garantizar la Democracia, pues la Desigualdad actúa como disolvente de la misma. Y más en tiempos de zozobra y dificultades objetivas que hacen crecer el malestar social. No es casual, que el mejor antídoto contra todo esto lo represente el sindicalismo confederal (decía Paola Lo Casio en una reciente tribuna, que somos la “kriptonita” contra el fascismo), y por lo tanto que episodios como los vividos hace una semana en Roma sólo sea un alarma, pues ese tipo de ataques los venimos viendo en Brasil, pero también son expresiones similares las de la toma del Capitolio, Amanecer Dorado, el auge de VOX, etc… Porque además es el sindicalismo confederal actuando internacionalmente el que puede dar réplica y coherencia, recomponiendo un Nuevo Contrato Social, frente a la disputa entre las dos corrientes
conservadoras en disputa los #CosmopolitasDoctrinales vs #NacionalistasXenóbofos o #GlobalistasNeoliberales vs #NacionalPopulistas o Librecambistas frente a Proteccionistas; y más ahora que los segundos, “la estirpe de Caín, aprovechando la “Calamidad” ponen en riesgo avances en materia de Igualdad, especialmente los avances del movimiento feminista, pero también diversidad con sus ataques a los colectivos LGTBI, niegan la existencia del terrorismo machista o impulsan el cobarde ensañamiento xenófobo. Y un dato concreto, reivindicar el papel que nuestras
compañeras en el Campo de Cartagena enfrentando no solo la explotación laboral de las mujeres migrantes, sino también sexual. Y ojo! Este 25N es una fecha muy importante.
 
Pero a pesar de los riesgos, y a pesar de estos peligros, hay que ser conscientes que se producen porque también lo que representamos avanza, seguramente más lentamente de lo que nos gustaría. Pero avanza. Por cierto, y no es menor, conseguir que la Huelga no sea delito no es un asunto menor, que diría aquel ;) 
 
Y ello es así porque la gran mayoría de los derechos que se plasman en Leyes, llamémosles Grandes, antes se han testado, se han plasmado en leyes pequeñas, de gente pequeña que, en lugares pequeños, acuerdan convenios o planes de Igualdad o minimizan el efecto de los EREs. Acuerdos todos que tienen la virtud de generar nuevas y mejores costumbres (Mores en latín, de ahí la relación etimológica de la Costumbre con la Moral y, en sentido amplio, la Ética). Una voluntad de ejercer nuestra Autonomía con una clara voluntad de gobernar los Cambios. 
 
Y podemos hacer un breve correlato de múltiples ejemplos que ha dado la Organizacion en su conjunto:
  • Hemos hecho prevalecer los convenios sectoriales a las subcontratas multiservicios en el 66% de las plantillas de la Hostelería, que castiga sobre todo a las camareras de pisos.
  • Convenios de empresas multiservicios que respetan los convenios sectoriales.
  • Como hemos eludido la pérdida de ultractividad en múltiples convenios.
  • Anticipado derechos digitales: Teletrabajo, Desconexión y algoritmos; y preparándonos para procesos de transformación total o parcial derivado de la Digitalización. 
  • Sentencias q refuerzan el carácter de convenio de los planes de igualdad.
  • La dotación de material a los trabajadores de plataforma.
  • Las sentencias de ajenidad de los riders.
  • La sentencia del TJUE sobre registro de jornada que irradia sus efectos sobre toda la UE. 
  • Las sentencias del TJUE sobre interinos e indefinidos no fijos, que se ha traducido en un Acuerdo sobre la Estabilidad del Empleo en la Función Pública.
  • La pelea contra los falsos autónomos (Cárnicas y Corredores de Seguros). 
  • Las sentencias sobre los contratos de Obra y Servicios. 
  • El ERTE tipo MSE en Indra y alguna solución similar en H&M. 
  • O la pelea permanente que estamos dando en la reconversión bancaria, con un componente de defensa de la Inclusión Social financiera 

(Un inciso, en referencia a la articulación de la negociación colectiva. Pongámonos de acuerdo en lo fundamental, hay que preservar la Prevalencia del convenio sectorial. Pero huyamos de apriorismos como los que se han escuchado sobre el Convenio Estatal. Datos concretos: En las empresas con Convenios sectoriales o de empresa estales la representación de los sindicatos nacionalistas suele ser residual; y en concreto en Euskadi, las dos federaciones con más negociación a colectiva Estatal, Hábitat y Servicios tienen los mejores datos de representación frente a ELA y LAB). 

Retomando el hilo, especial mención pues al papel del sindicato en la Pandemia y a cómo y con qué fuerza salimos de la postpandemia. Desde lo macro (ASDEs, SMI, Teletrabajo, Riders, Planes de Igualdad…) a lo micro, Planes y Guías de Prevención Covid y las millares de  intervenciones en empresas y con personas para resolver todo tipo de incidencias. Y la enorme gratitud y reconocimiento a todas las personas que cuando todo se paró, arriesgando su salud y la de sus allegados, nos garantizaron lo básico. Y a nuestro activo que han hecho posible un nuevo y renovado impulso al Valor del Trabajo, al Valor del Trabajo Organizado. Como se ha podido poner de manifiesto en los múltiples conflictos que hemos afrontado en este último año, incluso en sectores que por múltiples razones eran poco propicios para la movilización y la Huelga, en nuestro ámbito federal, hoteles, restauración colectiva, cadenas comerciales, Contact Center o entidades financieras. 

Porque el Sindicato es un agente de “Civilidad”, generador de “Derechos de Ciudadanía” y de preservación y transmisión de valores, más allá de los ciclos de gobierno y las elecciones; que tenemos que reivindicar, que debemos consolidar en las reformas en curso y que debemos exigir, como escribió recientemente nuestro SG de Serveis Catalunya, Ramón González Monroy en “Pasos a la izquierda”. 

Basta ya de que un afiliado o afiliada al sindicato sea una persona que cede una parte de su renta a resolver, atender, intermediar en los problemas del conjunto de los trabajadores (verdad Marcos?) y que sea prácticamente con esos recursos con los únicos que tengamos que hacer esta ingente tarea… que seguimos queriendo hacer nosotras y nosotros. 

Porque ingente es la tarea que nos espera, si queremos desplegar con garantías los Planes de Igualdad, elaborar los informes de registro salarial y brechas, analizar la memorias de información no financiera y evaluar la RSE, participar y hacer seguimiento del destino de los Fondos europeos, prospectar y diagnosticar las nuevas necesidades de perfiles profesionales, orientar los procesos de transformación de modelos productivos con MSEs, implementar y desarrollar la Previsión Social Complementaria, o seguir cogobernando el Sistema Público de Pensiones,… 

Necesitamos una Ley de Participación Institucional. También, seguramente, repensar como podemos expandir nuestro nivel de legitimidad representativa innovando en los sistemas de elecciones sindicales, que nos hagan llegar a más empresas, teniendo en cuenta nuestro tejido productivo tan atomizado. Un sindicato que internamente desarrolle de una vez por todas las herramientas, también las tecnológicas, que haga cooperativo entre todas las estructuras. Un Sindicato más influyente. Un Sindicato que ponga en el centro de sus objetivos promover una sociedad más justa que mejore la vida de los ciudadanos y que crezca con más y mejores personas. 

¡¡Vivan las Comisiones Obreras!!

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