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MOBBING

El acoso psicol√≥gico en el √°mbito laboral de los poderes p√ļblicos


Hay un nuevo concepto que ronda por los √°mbitos laborales y aunque se descubre muy lentamente, va imponiendo su realidad de un modo cada vez m√°s visible. La pr√°ctica del "mobbing" no es complicada: se necesita solamente alg√ļn grado de perversidad y una pol√≠tica organizacional que lo apoye.


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Sin embargo, debemos precisar que, en realidad, el fenómeno no es nuevo; lo nuevo está en la intensidad y difusión que ha alcanzado, en la mayor sensibilidad frente a los derechos que vulnera y en el mayor conocimiento de sus efectos.

La victim√≥loga francesa Marie-France Hirigoyen, utiliza el t√©rmino ¬ďacoso moral¬Ē para referirse a ciertas conductas de la vida cotidiana que constituyen una forma de violencia perversa, a un proceso de maltrato psicol√≥gico en el que un individuo puede destruir a otro sin ning√ļn sentimiento de culpa. En el campo laboral, el acoso moral es descrito por ella como un proceso de maltrato psicol√≥gico mediante el cual un individuo puede hacer pedazos a otro y el ensa√Īamiento puede conducir, incluso, a un verdadero asesinato ps√≠quico. Se trata de cualquier manifestaci√≥n de una conducta abusiva y, especialmente, los comportamientos, palabras, actos, gestos y escritos que puedan atentar contra la personalidad, la dignidad o la integridad f√≠sica o ps√≠quica de un individuo, o que puedan poner en peligro su empleo, o degradar el clima de trabajo.

Adem√°s, cuando el proceso de acoso se instaura, la v√≠ctima es estigmatizada: se dice que el trato con ella es dif√≠cil, que tiene mal car√°cter o que est√° loca. Se considera que su personalidad es la responsable de las consecuencias del conflicto y la gente se olvida de c√≥mo era antes o de c√≥mo es en otro contexto. M√°s a√ļn, las v√≠ctimas, al principio y contrariamente a lo que los agresores pretenden hacer creer, no son personas afectadas de alguna patolog√≠a o particularmente d√©biles. Al contrario, el acoso empieza cuando una v√≠ctima reacciona contra el autoritarismo de un superior y no se deja avasallar. Su capacidad de resistir a la autoridad a pesar de las presiones es lo que la se√Īala como blanco. La empresa en su conjunto se puede convertir en un sistema perverso cuando el fin justifica los medios y cuando est√° dispuesta a todo -incluso a destruir a sus empleados- con tal de alcanzar sus objetivos. En este caso, la mentira desencadena el proceso perverso en el mismo nivel de la organizaci√≥n del trabajo.

Siguiendo este mismo encuadre, el profesor espa√Īol Sagardoy se√Īala que el proceso tiende a la aniquilaci√≥n del acosado para que ante el sufrimiento que experimenta, abandone la organizaci√≥n. As√≠, la empresa acaba siendo un ¬ďcampo de concentraci√≥n¬Ē.

Por su parte, Rosillo agrega que la explicaci√≥n de este fen√≥meno se puede encontrar en las teor√≠as pseudocient√≠ficas, econ√≥micamente ruinosas y pr√°cticamente inaplicables como t√©cnicas de direcci√≥n, cuyo √ļnico fundamento estriba en el error o en la impostura intelectual de quienes las propalan.

Recordemos que el profesor Leymann dec√≠a: ¬ďen las sociedades de nuestro mundo occidental altamente industrializado, el lugar de trabajo constituye el √ļltimo campo de batalla en el que una persona puede destruir a otra sin ning√ļn riesgo de llegar a ser procesada ante un Tribunal¬Ē. Esto es lo que, desafortunadamente, se puede ver y, por cierto, m√°s de una vez.

Debido a la escasa difusión del tema, muchos de estos actos de violencia laboral, que evidencian irracionalidades y sistemas ineficientes, quedan impunes.

Tambi√©n se observa c√≥mo el miedo genera conductas de obediencia, cuando no de sumisi√≥n, en la persona atacada, pero tambi√©n en los compa√Īeros que dejan hacer y que no quieren fijarse en lo que ocurre alrededor (si es que son s√≥lo espectadores y no c√≥mplices concientes que aprovechan la situaci√≥n que los favorece al entorpecer o eliminar a un competidor m√°s cualificado).

De tal manera se puede apreciar asimismo que tales actos son ¬ďnaturalizados¬Ē por el entorno, esto es, por los observadores del proceso y por la organizaci√≥n como macroestructura, reforzando relaciones de poder. Tambi√©n en estos casos se advierte que se genera una victimizaci√≥n ¬ďinstitucional¬Ē o ¬ďsecundaria: el acosado no s√≥lo no obtiene ayuda en la instituci√≥n, sino que √©sta contribuye a multiplicar los efectos del acoso por cuanto recibe como respuesta comportamientos elusivos que validan el maltrato original.

Tengamos presente que la violencia que no tiene por qué ser física. A veces está presente de manera encubierta. Para que esto no suceda más y como se trata asimismo de un problema social que existe en forma constatada pero que la sociedad todavía se resiste a hablar de él, es que aspiramos a través de este espacio estimular a la reflexión para crear la conciencia personal y social de la gravedad de esta patología de gestión de los recursos humanos.

Siendo la difusión social del problema uno de los mecanismos más eficaces para este fin, aspiramos a brindar la necesaria información del creciente desarrollo del estudio de esta temática dando a conocer las investigaciones realizadas al respecto, para encontrar las respuestas legales y éticas y las estrategias de prevención, intervención y de control más adecuadas para erradicar estas prácticas.

La legislación específica, que a esta altura es una prioridad, deberá establecer las sanciones correspondientes: en un Estado de Derecho no pueden quedar impunes los actos de violencia laboral que avasallan los derechos fundamentales de la persona humana.

21/12/2005 - Dra. Patricia Barbado - Argentina (Publicado en Jurisprudencia Argentina, Buenos Aires, 29.12.04, t. 2004-IV, suplemento de Derecho Administrativo correspondiente al fasc√≠culo N¬ļ 13)