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ECONOMIA

El nuevo IRPF recorta las deducciones por compra de vivienda


El Gobierno unificará la tributación del ahorro, de modo que plusvalías, intereses de depósitos bancarios y seguros paguen lo mismo, entre el 15% y el 18%


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La nueva tarifa tendrá cuatro tramos y el tipo máximo bajará entre uno y tres puntos, al entorno del 43%

El Ejecutivo estudia incluir una deducción para los inquilinos, que se recortaría de la que tienen los propietarios

La reforma fiscal que Solbes llevará al Consejo de Ministros, el 20 ó el 27 de enero, incluirá también una reducción paulatina de cinco puntos en el impuesto de Sociedades, en un plazo de entre tres y cinco años.

Esta reducción, que situaría el tipo general del tributo en el 30% con carácter general y en el 25% para las pymes al final del citado periodo, irá acompañado de un recorte de las deducciones que se incluyen en el Impuesto, entre las que se encuentran las destinadas a I+D+i, a creación de empleo, protección del medioambiente, etc.

Según ha explicado el vicepresidente Solbes en varias ocasiones, la reducción de tipos será más elevada cuanto más se recorten las deducciones.

El coste de esta reforma, según ha explicado el Ministerio de Hacienda, será de al menos 2.400 millones de euros, eso sí, repartidos en varios ejercicios. La reducción de cinco puntos en los tipos general y reducido, ahora situados en el 35% y el 30% respectivamente, ahorraría a las empresas unos 4.000 millones de euros. La supresión de deducciones, sin embargo, tendría un coste máximo de unos 1.600 millones, con lo que la rebaja final para las empresas, incluso si se suprimieran todas las deducciones, sería de unos 2.400 millones. Sin embargo, algunas empresas sí pueden verse perjudicadas, las que se benefician de estos incentivos. Hacienda ha asegurado, que el 99% de las compañías saldrán beneficiadas con estos cambios normativos.


Antes de que acabe este mes de enero el vicepresidente económico, Pedro Solbes, llevará al Consejo de Ministros la próxima reforma del IRPF y las líneas maestras del nuevo Impuesto de Sociedades. Aunque todavía quedan algunos puntos por decidir, y Economía centra estos días buena parte de sus esfuerzos en el logro de un acuerdo sobre el sistema de financiación que se incluirá en el Estatuto de Cataluña, las líneas maestras de la reforma fiscal están prácticamente ultimadas.

Descartado el tipo único, que el PSOE defendió durante la campaña electoral, la nueva ley del IRPF avanzará en la línea de reducción de tipos y de simplificación del tributo que caracterizó las dos reformas llevadas a cabo en sendas legislaturas del PP.

Así, el proyecto que baraja el equipo de Pedro Solbes pasa por reducir el tipo máximo entre uno y tres puntos, de modo que se situaría en torno al 43% frente al 45% actual. La tarifa, que ahora tiene cinco tramos, pasará a tener cuatro. Sin embargo, a diferencia de las dos reformas populares, no se bajará el tipo mínimo del impuesto, que permanecerá en el 15%. Bajar el tipo mínimo es, precisamente, lo que más cuesta, ya que beneficia a todos los contribuyentes, tanto a los de rentas altas como a los de bajas. La reducción del tipo máximo, sin embargo, sólo afecta a los ciudadanos con rentas más elevadas, por lo que la merma para las arcas públicas es muy pequeña.

Deducciones familiares

Para compensar a los contribuyentes con menos ingresos, a los que no se les baja el tipo, el Gobierno prevé cambiar las actuales deducciones familiares. La normativa actual establece lo que se conoce como mínimos vitales, que son unas cantidades que se consideran necesarias para vivir y que varían en función del número de hijos o de ascendientes que conviven en el hogar familiar. Estas cantidades se restan de las rentas obtenidas en el ejercicio y el contribuyente paga por la diferencia. En un impuesto progresivo, como el actual, este modelo se traduce en que los contribuyentes con rentas más altas se ahorran más en sus pagos a Hacienda por cada uno de sus hijos, que los que tienen rentas inferiores. Desde la oposición, el PSOE siempre criticó este modelo y ahora se dispone a cambiarlo. La intención del Ejecutivo es establecer una cantidad fija por hijo. Esta medida, sin embargo, perjudicará a las familias numerosas que, normalmente, tienen rentas elevadas.

Rentas del trabajo

Otro de los objetivos de la reforma fiscal es mejorar el tratamiento de las rentas del trabajo. El departamento que dirige Pedro Solbes es consciente de que son los trabajadores con nómina los que soportan la mayor carga del IRPF, por lo que se incrementarán las reducciones para este tipo de ingresos.

Pero la mayor novedad es, sin duda, la que se refiere a la tributación del ahorro. Finalmente el Ministerio de Hacienda ha optado por unificar el trato fiscal de todos los productos (plusvalías, intereses de depósitos bancarios, seguros, etc.), de modo que las rentas del ahorro paguen todas un 15% o, quizás, un 18%. En el caso de que se subiera esta cifra hasta el 18%, se establecería un mínimo exento. De este modo se aumenta la neutralidad del impuesto.

Los cambios en el IRPF afectarán también a las deducciones por vivienda y planes de pensiones, que se recortarán, aunque no de manera tan brusca como la que se llegó a plantear en un primer momento. El diseño de un IRPF con tipo único incluía la supresión de todas las deducciones. Sin embargo, y tras la fuerte polémica desatada por la posibilidad de acabar con las ayudas fiscales a la compra de vivienda y a las aportaciones por planes de pensiones, el Ejecutivo ha optado por una opción moderada, la defendida por el vicepresidente económico, que consistirá en recortar las deducciones, pero mínimamente.

En este sentido, la intención de Economía es mantener la deducción general por vivienda en el 15% de las cantidades invertidas en el año, con un máximo de 9.000 euros por declaración. Se plantea, sin embargo, eliminar los porcentajes incrementados de deducción del 20% y el 25% que ahora pueden aplicar sobre los primeros 4.500 euros invertidos por aquellos propietarios que están pagando una hipoteca.

Esto significa que alguien que comprara su vivienda en 2004 y que en la pasada declaración de la renta se dedujo 1.800 euros (4.500x25% más 4.500x15%), con la nueva legislación sólo podría deducir 1.350 euros (9.000x15%), es decir 450 euros menos. A partir del tercer año de la compra, con la norma actual se puede deducir hasta 1.575 euros por declaración (4.500x20% más 4.500x15%) y si se suprimen los porcentajes incrementados la deducción máxima será de 1.350 euros. La pérdida, por tanto, en estos casos, ascendería a 275 euros.

También relacionado con la vivienda, el Gobierno se plantea repartir la actual reducción que se aplican los propietarios de pisos en alquiler (un 50% de las rentas obtenidas), entre éstos y los inquilinos.

El proyecto para las deducciones por planes de pensiones es suprimir los límites de aportación incrementados que existen para edades próximas a la jubilación que, según el Ejecutivo, sólo utilizan los contribuyentes con rentas muy elevadas y que puede llegar hasta 24.000 euros. La intención es mantener el límite general de aportación en 8.000 euros e introducir una reducción para las prestaciones que se cobren en forma de renta. Ahora se prima el rescate en forma de capital.

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