NAVEGANDO SEGUROS

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NAVEGANDO SEGUROS


Unos cuantos consejos para navegar seguro y no perder el ordenador en el intento


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MUPRESPA







Comprobar la seguridad local.


Lo primero, es proteger con contraseña el
propio sistema operativo y la BIOS si es posible. Hoy por hoy, cuando XP campa a
sus anchas entre los PC de los usuarios, esto es más sencillo, pero en sistemas
tan populares (y todavía usados) como Windows 98 o Me, resulta virtualmente
imposible. También es necesario recordar que si no se poseen derechos de
administrador sobre la máquina, mucho mejor, así será más complicado acceder por
error a los puntos más críticos del sistema.



Actualizar el sistema.


Visitar windowsupdate.com, la página que
automáticamente entra en nuestro sistema, lo revisa, y nos dice qué sería
conveniente actualizar, es recomendable cada cierto tiempo. Está lejos de ser la
solución ideal, porque resulta una violación de la intimidad y, la mayor parte
de las veces, los parches no funcionan bien o desestabilizan el sistema por
completo, pero, para la mayoría, es mejor esto que nada. Parchear una
vulnerabilidad soluciona problemas de seguridad de los que se aprovechan los
virus, y esto puede evitar que entren nuevos, independientemente del antivirus
actualizado. Windows XP viene de serie con el sistema de actualizaciones
automáticas. Yo recomiendo desactivarlo, visitar la página mencionada y elegir
manualmente los parches que nos afecten. Y no sólo el sistema operativo.
Actualizar cualquier software puede evitar problemas de seguridad.


Elegir
buenas contraseñas.


Nuestro correo, nuestro sistema, las páginas
que requieren registro... solemos usar las mismas contraseñas para todo, y esto
es un grave problema de seguridad. Debemos cambiar nuestras contraseñas cada
tres meses, evitar apuntarlas en papeles, por supuesto no dárselas a nadie e
intentar imaginar claves complicadas que combinen letras y números. Nada del
número de teléfono, fecha de nacimiento...



Desactivar los servicios que no se usen.


Es necesario investigar un poco nuestro
sistema, y detener todos los servicios que no estemos usando. En algunos
sistemas puede estar activado el servidor de FTP, IIS... etc. Informarse sobre
los servicios que presta el ordenador y detenerlos, evita tener los puertos
abiertos, que pueden suponer potenciales problemas de seguridad.


Evitar
Internet Explorer y Outlook Express.


Tuvieron su oportunidad, pero estos dos
programas ya han demostrado con creces que no son necesarios y cometen
demasiados errores de seguridad. Existen alternativas mucho mejores, más
funcionales, seguras, y que consumen menos recursos. Es muy importante evitar
estos dos programas a toda costa.


No
fiarse de nada ni nadie.


Ni de los archivos que nos llegan por correo,
ni de los correos en sí. No se debe ejecutar nada cuya procedencia resulte
remotamente sospechosa, y menos aún de las páginas que prometen grandes
ganancias o trucos que nadie conoce para poder “hackear” correos. NO existen las
fórmulas mágicas, y es triste observar cómo muchos de los neófitos en Internet,
lo primero que buscan son las instrucciones para acceder a correos ajenos.
Pronto terminan a páginas que prometen una fórmula infalible en el que, enviando
tu propia contraseña, se puede conseguir cualquier otra. Estos ingenuos piensan
que, aún habiéndose incorporado tan tarde al carro de Internet, acaban de
descubrir poco menos que “El Dorado” y se lanzan a las manos de personas sin
escrúpulos, enviándoles sus propias claves a la espera de recibir las que
realmente desean robar.


También es muy común descargar cracks,
pensando que siempre son útiles. Se podria decir que un tercio de estos
programas vienen con algún regalo interno, unidos con sistemas de control
remoto, o troyanos que dejan la puerta de tu ordenador abierta.



Antivirus y Cortafuegos actualizado.


El antivirus es algo que todo el mundo
instala, pero que crea una falsa sensación de seguridad más preocupante que la
seguridad en sí. Muchos, al amparo de su antivirus, ejecutan lo que les viene en
gana, sintiéndose protegidos, y olvidan que los puertos, los servicios abiertos,
apenas son detectados por estos programas (que se lo recuerden a los infectados
por Blaster). Un firewall en condiciones es lo que complementa al antivirus,
pero también es necesario “actualizarlo”, no con nuevas definiciones de virus,
sino observando atentamente sus reglas y comprobando que realmente está
cumpliendo su trabajo.


Cifrar
la información.


Existen programas que permiten cifrar los
datos importantes, bien sea convirtiéndolas en un ejecutable protegido con
contraseña, bien sea dedicando una partición completa. Esto resulta muy cómodo.
Cuando se arranca el sistema, se monta la partición tras introducir una
contraseña, así podemos recuperar o guardar los datos. Cuando decidamos,
desmontamos el sistema y los datos quedan cifrados. Así nadie puede leer
nuestros datos y nos permite trabajar con ellos de forma cómoda.


La
mensajería instantánea.


Es muy sencillo engañar a alguien. Mientras se
tiene una conversación múltiple, cambiando el nick por uno de alguien en la
propia conversación, no se puede saber exactamente quién es quién. La única
forma de identificar inequívocamente a la persona con la que se habla es
observando la dirección de correo que aparece en la parte superior de la ventana
de la conversación, pero si la conversación es múltiple, aparecerán varias
direcciones de correo y resulta complicado asociar adecuadamente cada dirección
a su nick. Este sencillo truco puede hacer que alguien que no es quien dice ser,
envíe un archivo, se acepte y ejecute en nuestro sistema cualquier virus,
troyano o gusano.


Copias
de seguridad.


Hoy en día todos los sistemas más o menos
actuales vienen equipados con una regrabadora de cederróm. Usémosla para algo
más que ejercitar nuestro derecho a la copia privada de obras musicales,
almacenando nuestros archivos importantes, guardando una imagen del disco duro,
para poder lamentar menos las desgracias que tarde o temprano, siempre ocurren y
dejan inoperativo el sistema. Más vale prevenir que curar, y si el sistema
operativo se niega a funcionar o el disco duro es físicamente dañado, siempre
será más fácil acudir a la copia de seguridad que buscar la hipotética forma de
recuperar lo perdido.