Existe discriminación de las mujeres en la prevención de riesgos laborales

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IGUALDAD

Existe discriminación de las mujeres en la prevención de riesgos laborales


La actual normativa sobre salud en el trabajo ha quedado atrasada por no tener en cuenta la incorporación de la mujer al trabajo y las necesidades que de esto se derivan


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27-11-2008 - La ley española contempla la evaluación de los riesgos laborales para las embarazadas y lactantes, además de su especial protección en caso de no poder evitar la existencia de estos. Pero en la práctica las mujeres que esperan un hijo o hija, o que acaban de dar a luz, se encuentran muchas veces desprotegidas por la falta de eficacia de las medidas adoptadas por las empresas. Esto supone una forma más de discriminación por ser mujer.

Esta mañana CC.OO. ha dirigido unas jornadas para informar del estado actual en materia de prevención de riesgos laborales específicamente en mujeres embarazadas o lactantes, momento especialmente sensible en sus vidas y, por supuesto, en la de las y los bebés. El feto y la madre se exponen a riesgos más allá de los accidentes laborales. Hay situaciones peligrosas en los que puede que habitualmente no caigamos, como que una embarazada aumenta su volumen respiratorio hasta en un 40 por ciento, nos informa CC.OO. en la Guía que han publicado. Esto implicaría, dado el caso, una mayor inhalación de sustancias tóxicas a las que puede estar expuesta en el puesto de trabajo.

Existen tres grandes dificultades en materia de prevención, ha indicado Fernando Rodrigo, de la Secretaría Confederal de Salud Laboral de CCOO y Director de ISTAS. Por un lado, el desigual nivel que se aplica a los valores de riesgo si pensamos en el médico que trata a la paciente, y lo comparamos con el trato en el lugar de trabajo, con frecuencia mucho más bajo.

“La lactancia era considerada una situación completamente normal”, ha dicho Carmen Bravo Sueskun, Secretaria Confederal de Mujer de CCOO, condenando la falta de sensibilización generalizada en la que hemos vivido hasta hace poco tiempo. La nueva Ley de Igualdad ha propiciado, según la Secretaria, el marco adecuado para seguir trabajando tanto en la detección eficaz de los riesgos existentes, como en la garantía de su prevención, ambas cuestiones que derivan de lograr la visibilidad de los riesgos añadidos para las madres.

“Nos encontramos ante una nueva forma de discriminación de las mujeres”, ha afirmado Rodrigo, quien considera en la perspectiva machista otra de las grandes dificultades a superar. Toda la lógica de la prevención está basada en el hombre, y en el sistema industrial. Pero la realidad nos muestra que ahora el 70 por ciento de los trabajadores y las trabajadoras están en el sector servicios, y que la mitad de ellos son mujeres. “Si los hombres también se quedasen embarazados, hace siglos que se sabrían los riesgos”, ha sentenciado.

La tercera dificultad viene de la poca precisión al hacer las evaluaciones de riesgo, en las que muchas veces no se calculan los “daños diferidos”, que no son accidentes laborales en sí mismos, pero que afectan a medio o largo plazo a la salud de la madre y del niño o niña.

Adrián González, Subdirector General para la coordinación en materia de Relaciones Laborales, Prevención de Riesgos y Medidas de Igualdad (MTIN), ha recordado la necesidad de las empresas de realizar evaluaciones de riesgo tanto iniciales, como periódicas y adicionales, si la situación lo requiere. Sin embargo, en la práctica muchas empresas sólo la realizan cuando una mujer embarazada así lo exige. “El empresario no tiene que proteger a la trabajadora frente al riesgo, si no evitarlo”, ha concluido.


Elena Duque
AmecoPress