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La instrumentalització de la nostra intimitat


Noves formes d'alienació en el treball minven les nsotres llibertats individuals


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Lucía trabaja en un teléfono erótico, maneja muchas veces con sus clientes las mismas palabras que usa en la intimidad con su pareja y se sorprende cuando no consigue calentarles. Daniel trabaja como teleoperador y está obligado a mentir a quienes llaman protestando por alguna incidencia; Fátima es arquitecta, sufre terriblemente poniendo sus conocimientos al servicio de una construcción de ciudad sometida a la lógica del beneficio, pero adora su vocación y no quiere dedicarse a otra cosa. Julia trabaja en una galería de arte: su contrato fija 40 horas semanales, pero nunca debe haber trabajado menos de 60. Nadie se lo ordena, simplemente es el tiempo que exigen los proyectos que gestiona, en los que se siente personalmente implicada. Martina vive de su imagen: no considera su belleza un don, sino el producto de un trabajo que exige mucha disciplina; Sara, Vanessa, Miriam, Josep, Juan Antonio y Eduardo trabajan en Caixa Laietana, algunos son jóvenes, otros no tanto, pero todos ven como día a día su vida se deteriora, sus derechos se recortan, el hostigamiento se hace más y más latente, su intimidad se ve alterada por la intromisión de sus superiores (la Roda, el Gabinete Médico Evaluador, etc.); algunos no lo pueden soportar y sucumben (causan baja, o bien por enfermedad, o, simplemente, se van en busca de un trabajo mejor)


Todos esos ejemplos nos hablan de un nuevo tipo de alienación: la instrumentalización de lo íntimo; es decir, de nuestras inclinaciones más profundas, de lo que confiere sentido a nuestra vida.

“El trabajador debe ser una mezcla de orangután y robot” decía Taylor, el inventor de la organización del trabajo, y gurú de una nueva generación de directivos que se toman al pie de la letra el aforismo tayloriano, como lo demuestra el fiel seguimiento de esta máxima que siguen al pie de la letra aumentado y corregido, para peor, un buen numero de altos directivos de nuestra empresa..


Hoy, cuando la cultura, la información, los servicios y la creación de ambientes son un motor económico absolutamente clave, ¿cómo se ha redefinido la alienación? Para el colectivo Tiqqun lo resume en una sola frase: ya no se nos dice “harás lo que quiero que hagas”, sino “SERÁS LO QUE QUIERO QUE SEAS”. El trabajo ya no es un intercambio de tiempo por dinero, sino más bien de alma por dinero, cada uno convertido en empresario de sí mismo, gestionando su Yo-marca. Un baile de máscaras en condiciones de precariedad, competencia de todos contra todos, inseguridad, individualidad, infantilización (qué terribles son los niños cuando acarician el poder), jerarquía, control...


¿Y a través de qué mecanismo se consigue que toda esta maquinaria funcione y dé resultado?

A través del MIEDO. Miedo a quedar fuera, a la desconexión, al agujero negro, miedo a regresar a nuestra propia piel porque eso nos exigiría ver el mundo desde un lugar demasiado vacilante para el Yo-marca. Así sentimos “la presión de la vida de ocupante en esta tierra extraña.

Pero pagamos un alto precio por esta alienación, nada es de gratis. Así la proliferación desbocada de enfermedades del alma no para de crecer: ansiedad, angustia, estrés, fobias, depresión...

Todos al borde del precipicio, de la catástrofe, del colapso.

En esta nueva organización de las intimidades heridas, en la que el Yo-marca es arte y parte, la lucha se torna mucho más difícil, por cuanto nos vemos implicados totalmente (¿acaso nos declararemos en huelga contra nosotros mismos?) y siendo así, ¿no resultará del todo necesario dotarnos de nuevos lenguajes, otros tiempos, otras estéticas que no son las de la política, pero sí las de lo político?

Y mientras llegan esos nuevos aires, ese otro tiempo, bueno será que no olvidemos con qué, y sobre todo con quién contamos para defendernos de esta nueva alienación a la que unos soberbios, prepotentes y deshumanizados “neocons” directivos nos pretenden someter.

(La cursiva del comunicado es nuestra. El resto, un resumen de un artículo aparecido el pasado 27 de septiembre en el Diario Público, firmado por Amador Fernández-Savater, y que por su contenido crítico, acertado y muy próximo a nuestra realidad hemos creído conveniente publicar en nuestra Intranet, habida cuenta de las similitudes que guarda nuestra situación laboral con las que describe el artículo. Tiempo, pues, para la reflexión tras una semana cargada de tensiones)