
Cada vez, más trabajadores y trabajadoras, que son la cara visible de los bancos y cajas ante los clientes, son víctimas de presiones psicológicas, amenazas que ponen en peligro su salud laboral e incluso llegando a agresiones físicas que ponen en peligro su vida. (la semana pasada fueron apuñalados dos trabajadores y una trabajadora de una oficina del Banco Santander en Gandia).
COMFIA-CCOO considera que esta situación ya tiene un nivel de gravedad suficiente como para exigir a las entidades que adopten medidas urgentes que solucionen los problemas que afligen a la clientela y para prevenir y proteger a sus plantillas.
COMFIA-CCOO denuncia que "1.500 personas se reparten los 500 millones de euros que suponen las remuneraciones de las cúpulas del Sector Financiero, mientras tanto más de 250.000 profesionales del sector financiero a todo el estado, atendiendo las necesidades de los clientes que, en muchos casos, descargan su indignación sobre la plantilla de la red de oficinas; una plantilla que tiene que gestionar la crisis en directo, con nombres y apellidos".
Los trabajadores y trabajadoras no son los escudos protectores de las entidades y de sus gestores, "no tienen que ser los que amortigüen las iras de la clientela recibiendo en nuestros cuerpos y en nuestra dignidad la agresividad de una sociedad damnificada, porque trabajamos con honradez y porque, en no pocos casos, somos los únicos preocupados por el problema del cliente y el mantenimiento del negocio". COMFIA-CCOO tiene claro la cadena de responsabilidad donde los trabajadores y trabajadoras del sector no han participado en las decisiones que han determinado el negocio financiero y, de paso, una parte importante de la crisis del país.
COMFIA-CCOO Catalunya












