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El cinco por ciento de los trabajadores sufre 'mobbing'


En torno al cinco por ciento de los trabajadores espa√Īoles, de un total que se aproxima a los diecisiete millones de asalariados, sufre acoso laboral, conocido popularmente por 'mobbing', un problema emergente que alcanza niveles de epidemia y que tiene importantes consecuencias de salud y econ√≥micas.


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Ese porcentaje, avalado por sindicatos y empresarios, por la Uni√≥n Europea y por la propia Administraci√≥n, alcanza el quince por ciento -m√°s de dos millones y medio de trabajadores- en el Observatorio Cisneros, primera herramienta a medida utilizada en Espa√Īa para evaluar la incidencia del acoso psicol√≥gico en los centros de trabajo.

Seg√ļn datos de la Asociaci√≥n Nacional de Entidades Preventivas Acreditadas (ANEPA) citados por UGT, el porcentaje se situar√≠a en torno al 10%.

'Hay más casos de los que la gente cree pero menos de los que algunos querrían', dijo a EFE Cristóbal Molina, catedrático de Derecho del Trabajo en Jaén y director del Observatorio Permanente de Riesgos Psicosociales de UGT.

Ese cinco por ciento es ya 'una barbaridad' para Mar√≠a Jacob, del Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y Salud de CC.OO., para quien el 'mobbing' es, ante todo, un riesgo laboral, 'y como tal hay que hacerle frente'. 'Vivimos -dice- una nueva avalancha de casos, como hace cuatro o cinco a√Īos, que nos pill√≥ desprevenidos'.

DE LA CLANDESTINIDAD A UNA AVALANCHA DE CASOS

Para I√Īaki Pi√Īuel, profesor de la Universidad de Alcal√° y promotor del Bar√≥metro Cisneros, hemos pasado 'de la clandestinidad a una avalancha' de denuncias, de ah√≠ que su pron√≥stico para el futuro sea pesimista. 'Iremos a peor', asegura.

La Inspección de Trabajo y Seguridad Social realizó en 2006 un total de 2.703 actuaciones relativas a la protección de la intimidad y dignidad de los trabajadores, en las que están incluidas las relacionadas con el 'mobbing', de las que se derivaron 120 infracciones y unas sanciones que sumaron cerca de 900.000 euros.

La Dirección General de la Inspección de Trabajo considera las conductas de acoso psicológico como infracción de carácter laboral, al estimarlas como actos contrarios a los derechos de los trabajadores reconocidos en el artículo 4 de la Ley del Estatuto de los Trabajadores.

Ante el incremento de quejas recibidas en el Defensor del Pueblo por parte de trabajadores de las administraciones p√ļblicas, uno de los sectores con mayor porcentaje de casos -el 22,60% seg√ļn el VI Observatorio Cisneros, desarrollado en 2005 y publicado en 2006-, la instituci√≥n ha decidido realizar una investigaci√≥n e instar al Ministerio de Administraciones P√ļblicas a elaborar un protocolo de actuaci√≥n.

Aunque son muchas las definiciones de 'mobbing', m√°s o menos restrictivas, est√° com√ļnmente aceptada la del psic√≥logo Heinz Leymann, pionero en su estudio en los a√Īos ochenta del siglo pasado.

Seg√ļn Leymann, se tratar√≠a de una situaci√≥n en la que 'una persona ejerce una violencia psicol√≥gica extrema, de forma sistem√°tica y recurrente y durante un tiempo prolongado, sobre otra persona o personas en el lugar de trabajo con la finalidad de destruir las redes de comunicaci√≥n de la v√≠ctima o v√≠ctimas, destruir su reputaci√≥n, perturbar el ejercicio de sus labores y lograr que finalmente esa persona o personas acaben abandonando el lugar de trabajo'.

El profesor Pi√Īuel retrata al acosador como una persona autoritaria, de doble personalidad -'una especie de doctor Jekyll y mister Hyde'-, arrogante y paternalista, evasivo, incapaz de afrontar el fracaso y de escuchar a un subordinado, r√≠gido y poco transparente, con frecuencia mediocre profesional.

Hombres y mujeres, seg√ļn Pi√Īuel, padecen por igual el 'mobbing', y mientras las mujeres acosan m√°s a otras mujeres, los hombres lo hacen por igual a hombres y mujeres. Los trabajadores de mediana edad, con m√°s de 10 a√Īos de antig√ľedad como media o en situaciones de pre-jubilaci√≥n, presentan una mayor tasa de acoso.

En casi el 55% por ciento de los casos el acosador es el jefe directo, mientras que en el 12% se tratar√≠a de compa√Īeros de trabajo, seg√ļn el Bar√≥metro Cisneros, que concluye que el 'mobbing' multiplica por diez el riesgo de suicidio.

Seg√ļn un estudio de UGT, la v√≠ctima se ve marginada, calumniada, criticada, le son designados trabajos peores o degradantes, tareas in√ļtiles, absurdas o mon√≥tonas, o por debajo de sus cualificaciones, es cambiada de un lugar de trabajo a otro, o es sistem√°ticamente ridiculizada frente a superiores, compa√Īeros o clientes.

El 'mobbing' conlleva pues un peligro o da√Īo a la salud, f√≠sico y psicol√≥gico -ansiedad, p√©rdida de autoestima, √ļlceras gastrointestinales y depresi√≥n son las patolog√≠as m√°s comunes-, adem√°s de tener consecuencias negativas a nivel social y familiar.

'Cuando alguien es v√≠ctima, lo sufre tambi√©n su familia, sus amigos, todos los que le rodean', comenta Manuel Hern√°ndez, ex presidente de la Federaci√≥n de Asociaciones contra el Mobbing, para quien las v√≠ctimas 'ven vulnerados no s√≥lo sus derechos laborales, tambi√©n los constitucionales'. 'Es vergonzoso que una democracia como la nuestra no se implique m√°s para combatir esta lacra', a√Īade.

LA ORGANIZACION DEL TRABAJO, ORIGEN DEL PROBLEMA

La organizaci√≥n del trabajo, seg√ļn las fuentes consultadas, estar√≠a en el origen del problema. 'Modificar y mejorar esa organizaci√≥n contribuir√° a atajarlo, porque no se trata de una cuesti√≥n de comportamiento o car√°cter', apunta Mar√≠a Jacob, de CC.OO.

Y aunque hay quien piensa, como Manuel Hern√°ndez, que los sindicatos y los empresarios han llegado tarde al problema, UGT y Comisiones Obreras han intensificado los esfuerzos y las medidas preventivas para hacer frente al 'mobbing'.

'Se está haciendo prevención. Hay mucha más conciencia sobre el problema y menos tolerancia', asegura Manuel Fidalgo, del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, quien recuerda que cada vez son más las empresas que incluyen en sus convenios colectivos medidas preventivas o que elaboran protocolos 'para que no pueda ocurrir o se corte de raíz si aparece'.

'Estamos en el buen camino, pero queda mucho por hacer', opina Fidalgo, para quien es necesario que empresarios y sindicatos vayan 'en el mismo barco'. 'Hay que implicar a todos en la prevención', insiste.

En una resoluci√≥n de 2001, el Parlamento Europeo recomendaba ya a los Estados que obligasen a empresas y poderes p√ļblicos, tambi√©n a los interlocutores sociales, a poner en pr√°ctica 'pol√≠ticas de prevenci√≥n eficaces, a prever un sistema de intercambio de experiencias y a definir procedimientos adecuados para solucionar el problema de las v√≠ctimas de acoso y evitar que se repita'.

EFE

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