Archivado en Comunicados, Salario, Fusiones

La cara oculta de la fusión


18 01 05 Continuando con nuestra intenci√≥n de publicar los escritos que nos env√≠en los empleados y empleadas sobre la fusi√≥n, a continuaci√≥n reproducimos ¬ďRelatos en tiempo real de un trabajador que vive el d√≠a a d√≠a¬Ē que nos ha llegado desde la zona de M√°laga. (PDF:Cast.)


pdf
print
pmail

LA CARA OCULTA DE LA FUSI√ďN


Continuando con nuestra intenci√≥n de publicar los escritos que nos env√≠en los empleados y empleadas sobre la fusi√≥n, a continuaci√≥n reproducimos ¬ďRelatos en tiempo real de un trabajador que vive el d√≠a a d√≠a¬Ē que nos ha llegado desde la zona de M√°laga.Yo he visto lugares donde se adornaban en Navidad los centros de trabajo con alegr√≠a y que ahora no se adornan porque √©sta no existe y esa falta crea un problema de convivencia y clima laboral. Yo he visto a compa√Īeros, curtidos en mil exigencias pret√©ritas que no sirvieron de nada, pasar de la ilusi√≥n y el entusiasmo en el trabajo al agobio y, de √©ste, a la impotencia para terminar en la desesperaci√≥n y despu√©s a la apat√≠a m√°s absoluta, cuando no, a la enfermedad. Y esto crear√° una imagen a la empresa irreparable, motivando la p√©rdida de clientela y de dinero. Yo he visto la cara de los clientes ante el insignificante hecho de pedir un vaso de agua y decirles que s√≥lo hay del grifo. Esta circunstancia, simple y de coste p√≠rrico, echa por tierra costosas campa√Īas de marketing. Lo dice todo de los gestores de la misma. Estos hechos motivar√°n la p√©rdida de peso para la consecuci√≥n de los ansiados certificados de calidad y ello har√° perder dinero a la empresa. Yo he visto trabajadores, buscados y requeridos por otras entidades del sector por su formaci√≥n y por su profesionalidad y entrega, dar golpes en la mesa ante la impotencia por tener una formaci√≥n escasa, poco eficaz, apresurada, no contrastada y mal impartida. Cuando los beneficiarios del ahorro de costes en formaci√≥n se atraganten con los excedentes de saliva, generados por su propio orgullo y satisfacci√≥n por cumplir con los plazos y la legalidad, ufanos, presenten sus maravillosos resultados,sepan que la plantilla no est√° bien formada y que andan a base de chuletas y llamadas a donde pueden, para concluir ante el problema en m√°s de lo mismo. Esta plantilla por estar mal formada le har√° perder dinero a la empresa. Yo he visto directores y comerciales, sin formaci√≥n para los nuevos productos y procedimientos, vagar como almas en pena y llorar de desesperaci√≥n ante la impotencia de querer servir y no tener ni las herramientas ni la soluci√≥n para ello. Aparte de la Navidad, a √©stos se les ha robado su patrimonio comercial. Y esto har√° que esta empresa pierda dinero. Yo he visto a clientes quejarse con reiteraci√≥n y sin entender el porqu√©, de los plazos, de los procedimientos, de los sobres, de los talantes, de las libretas, de los impresos, de la Web, de los errores de env√≠o, de las devoluciones de documentos o cheques teniendo saldo suficiente, de las formas, de las comisiones, de estar en cola m√°s de lo normalmente exigible para hacer un ingreso; de la soberbia, de la suficiencia, en definitiva: de esta empresa. Pero no les he visto quejarse de los que les sirven y atienden, o sea de los trabajadores. Este desprecio por la clientela, a la que se ha considerado obtusa y sin opini√≥n v√°lida, har√° perder m√°s dinero a la empresa. Yo he visto a clientes cancelar cuentas sin articular palabra y a compa√Īeros atender la petici√≥n interes√°ndose y poniendo el empe√Īo para que esto no suceda, sin recibir respuesta de unos clientes desesperados, hastiados de no entender el porqu√© antes era tan f√°cil y ahora tan imposible. Seguramente por un deficiente servicio (que no es culpa del trabajador) y la asunci√≥n de haberlo ofrecido con la impotencia de no haber podido evitarlo. Y esta p√©rdida de clientes le har√° perder dinero a esta empresa. Yo he visto a esta empresa incumplir todas las leyes del mundo del trabajo; formando mal a sus trabajadores, no dotando a las oficinas con personal suficiente, sobrecargando de trabajo a las personas, no sustituyendo ni vacaciones ni bajas laborales, maltratando a la clientela, no dotando de herramientas a los trabajadores y a√Īadiendo a la absoluta descoordinaci√≥n, el talante y la actitud de los directores de zona para con los responsables de la gesti√≥n de RR.HH. en el territorio y los trabajadores a su cargo. Yo he visto a mis compa√Īeros dej√°ndose la salud en el banco. La salud es lo primero, hay que dar en funci√≥n del salario que se percibe, no se debe regalar salud y tiempo cuando hay mil sitios, fuera de los l√≠mites del mundo laboral, donde el esfuerzo ser√° recompensado. Tampoco se debe privar a los hijos del tiempo que se dispone para regal√°rselo a unos due√Īos an√≥nimos, es enmascarar la cobard√≠a citar frases donde se diga que todo se hace por el pan de nuestros hijos, porque no s√≥lo de pan viven los hijos. Yo he visto a muchos que lo dieron todo creyendo ser as√≠ los mejores y que fueron tratados luego como perros. El mal amo no respeta al perro que mueve el rabo, sino al que muerde, porque es como √©l de fiero." He dicho cada vez ¬ďesto le har√° perder dinero¬Ē, ¬ďle dar√° mala imagen al banco¬Ē, ¬ďperder√° puntos para sus objetivos de certificados de calidad¬Ē porque me parece que es lo √ļnico que les har√° leer este papel. Otras palabras como: los trabajadores se quejan, los clientes se quejan, no es √©tico, etc., no sirven de nada, a estas alturas ya s√© que les da igual. Por eso le hablo en su lenguaje, el √ļnico que entienden. Pasar√°n estos d√≠as. Muchos se quedar√°n en el camino, otros que se habr√°n ido a servir a otros amos, algunos que saltar√°n por la borda con las alforjas llenas, pero muchos quedar√°n por fuerza de los grilletes de hierro de sus compromisos, encadenados al banco de madera, a su remo. A √©stos los enga√Īan por un pu√Īado de $, pero todos saben que les han robado la Navidad del 2004. Una brisa c√°lida del Sur con aromas de azahar y sales de una mar turquesa me susurran al o√≠do buenas nuevas. ¬ŅO s√≥lo ser√° el rumor del Mediterr√°neo, donde, como dice el cantautor, yo tambi√©n nac√≠? La empresa ha reclutado a algunos de los familiares de empleados y han llenado las oficinas de brazos conocidos y dispuestos para sacar todo el trabajo pendiente y aligerar el d√≠a a d√≠a. Ha ubicado a unos para actualizar libretas y extractos, otros para entregar cartas, nuevos n√ļmeros de cuenta y talonarios. Han modificado el programa y, cada vez que se introduce el n√ļmero de cuenta antigua, autom√°ticamente el ordenador lo convierte en el nuevo. Ahora se sabe que s√≥lo era un peque√Īo programa inform√°tico. A su vez, al seleccionar un cliente puedes ver una gran pantalla con todos los saldos que posee en el banco. Tambi√©n era una peque√Īa modificaci√≥n del programa. ¬ŅPor qu√© no antes, por qu√© tanto suplicio? No queda m√°s remedio que pensar que hacen algunas cosas adrede. Con todo ello, directores y comerciales est√°n recibiendo clases tard√≠as de los productos que tiene el banco, sin prisas, con seriedad y rigor, formando a profesionales que lo han dado todo y que quieren seguir haci√©ndolo. Cr√©anme si les digo que esta plantilla, la del Grupo Banco Sabadell, merece el aplauso y el reconocimiento p√ļblico de todos y cada uno de los responsables de esta Empresa. Pongan remedio inmediato a esta situaci√≥n, en aras de que este grupo alcance las cotas m√°s altas. Las personas que trabajamos en esta empresa y los clientes as√≠ lo exigen.


M√°laga, enero de 2005