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PREVENCION

El parte de guerra laboral


Durante todos estos a帽os muchas instituciones han insistido en la idea de que la prevenci贸n es una inversi贸n y no un gasto. Desgraciadamente, muchas empresas siguen sin comprender esta afirmaci贸n, limit谩ndose a cumplir el expediente por los pelos.


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SECCI脫N SINDICAL FRATERNIDAD MUPRESPA

Ostent茅 diversas responsabilidades en el Ministerio de Trabajo durante los a帽os 1996-2000, en un periodo de fuerte creaci贸n de empleo y un razonable clima laboral, con positivos acuerdos sociales. Un hecho, sin embargo, oscureci贸 ese halag眉e帽o panorama. 驴Cu谩l? Pues que la siniestralidad laboral se incrementaba a帽o a a帽o, con su tr谩gico reguero de muertos y heridos. Cuando me preguntan por los lados negativos de mi gesti贸n, siempre respondo de id茅ntica manera: durante mi mandato se increment贸 la siniestralidad.
Recuerdo algunas ma帽anas en las que no cesaban de llegarnos noticias de muertos o heridos. Aquello parec铆a un parte de guerra. Hoy, tras el balance de 10 muertos del accidente de Burgos, me vienen a la cabeza aquellos tristes recuerdos. Pero no es la melancol铆a el mejor ant铆doto para nuestro mal. Como siempre s贸lo hay una receta para superar los problemas. Pensar y trabajar.
Espa帽a cuenta en estos momentos con un corpus legislativo y normativo completamente homologable a nuestros vecinos europeos. Sin embargo nuestra siniestralidad es sensiblemente superior. 驴Por qu茅? Escasa concienciaci贸n de empresarios y trabajadores, falta de inversi贸n y formaci贸n en prevenci贸n y limitados recursos de la inspecci贸n de trabajo. A efectos estad铆sticos tambi茅n existen voces que afirman que los criterios de contabilizaci贸n de accidentes no son id茅nticos en todos los pa铆ses. Que nosotros contabilizamos como laborales lo que otros consideran accidentes de tr谩fico o enfermedades. No merece la pena que nos detengamos en esto. En cualquier circunstancia nuestra siniestralidad es excesiva. Otras opiniones fundamentan en nuestra estructura productiva el alto n煤mero de accidentes: al crecer de forma espectacular el ritmo de construcci贸n durante estos 煤ltimos a帽os, la media de incidencias se habr铆a elevado.
Por otra parte, los sindicatos insisten en se帽alar a la alt铆sima temporalidad de nuestra contrataci贸n como uno de los principales responsables de nuestro triste balance. Tampoco faltan quienes recurren a la socorrida excusa de la descoordinaci贸n entre las comunidades aut贸nomas --que ostentan las competencias-- y el Gobierno central. 驴Qui茅n tiene la raz贸n? Pues quiz谩 todos encierren alguna. Pero la principal, sin duda alguna, reside en la escasa concienciaci贸n de empresas y trabajadores.

LA LEY de prevenci贸n de riesgos laborales se basa en el principio de m谩s vale prevenir que curar. Articula una serie de medidas en inversiones de prevenci贸n, formaci贸n y consultor铆a, tanto previa como de seguimiento. Para que sus preceptos fuesen eficaces resultaba del todo imprescindible que las empresas introdujeran en su cultura y procedimientos tanto la filosof铆a como los contenidos de la ley. Pasados ya unos a帽os de su puesta en vigor comprobamos que, aunque se ha avanzado, son muchas las empresas que se limitan a cumplir el expediente formal en las cuestiones de seguridad, sin que hagan de ellas una l铆nea de actuaci贸n real. Siguen viendo estas cuestiones s贸lo c贸mo un gasto que deben realizar por imperativo legal y por miedo ante las sanciones, pero no como unas medidas que optimizan sus procesos y mejoran su calidad de producci贸n y su ambiente laboral. Durante todos estos a帽os muchas instituciones han insistido en la idea de que la prevenci贸n es una inversi贸n y no un gasto. Desgraciadamente, muchas empresas siguen sin comprender esta afirmaci贸n, limit谩ndose a cumplir el expediente por los pelos.
Partamos de que la ley hay que cumplirla, y que las sanciones deben recaer sobre los que la incumplan. La tarea de la inspecci贸n de trabajo debe ser fundamental para ello. Pero s贸lo conjugando las acepciones temor y castigo nunca podremos superar nuestro mal. No. Tenemos que ir mucho m谩s all谩. Querr铆a hablar en t茅rminos empresariales de dos conceptos imprescindibles para la rentabilidad de una empresa: calidad y competitividad. No existe empresario que se precie que no est茅 convencido de ello. Pues que no tenga duda alguna. Los procedimientos de prevenci贸n van 铆ntimamente ligados tanto al uno como al otro. Los accidentes de trabajo ocasionan costosas bajas laborales que interfieren la producci贸n normal, restan experiencia y profesionalidad indispensable para la calidad, desaniman a la plantilla, castigan el ambiente laboral, disminuyen la satisfacci贸n en las condiciones laborales.

ES DECIR, que la siniestralidad supone un duro golpe no tan s贸lo para la salud de los trabajadores, sino tambi茅n para la competitividad y cuenta de resultados. No es ya sostenible, por tanto, que algunas a煤n consideren esos gastos de prevenci贸n como ociosos. Al igual que la inversi贸n en inform谩tica supone una mejora en los rendimientos, la prevenci贸n de los riesgos laborales mejora realmente la competitividad.
La econom铆a espa帽ola ha retrocedido en el r谩nking internacional de competitividad. 驴Por qu茅? Pues falta de inversi贸n tecnol贸gica, formaci贸n, investigaci贸n y desarrollo y menor apuesta por la calidad y el valor a帽adido. La prevenci贸n de riesgos laborales deber铆a introducirse con voz propia en el concepto de calidad. A mejor prevenci贸n, m谩s calidad y competitividad.
La profesionalidad es al trabajador lo que la calidad a la empresa. Los trabajadores tambi茅n tienen una clara responsabilidad en materia de prevenci贸n. No siempre la empresa es la responsable de los accidentes. En algunos casos, la tragedia procede de una negligencia de un trabajador.
Algo hemos mejorado estos dos 煤ltimos a帽os. Pero m谩s nos queda por hacer. Que la tragedia de Burgos nos sirva al menos para algo. Para poner la materia de prevenci贸n en un lugar protagonista en la agenda pol铆tica, de di谩logo social y de gesti贸n administrativa y empresarial. Todos nos jugamos mucho en ello.

MANUEL Pimentel
Exministro de Trabajo y escritor.
El Periodico