Lo hizo cuando Rajoy propugnaba medidas en la oposición para criticar a Zapatero que sabÃa perfectamente que no podrÃa cumplir cuando gobernase. Y no ha dejado de mentir desde que ha llegado a la Moncloa para ocultar los verdaderos motivos de lo que está haciendo.
Como demostramos Vicenç Navarro, Alberto Garzón y yo en nuestro libro Lo que España necesita. Una réplica con propuestas alternativas a la polÃtica de recortes del PP (Editorial Deusto, 2012), Rajoy se ha tragado todas sus antiguas propuestas y crÃticas. En lugar de hacer lo que decÃa que harÃa, ha subido impuestos, ha recortado pensiones y servicios públicos esenciales, y lejos de aplicar lo que él llamaba la polÃtica “que Dios manda”, no ha hecho otra que la que le han mandado hacer los mismos de siempre.
Además, Rajoy y sus ministros han mentido constantemente cuando llamaban de una manera a lo que es otra, y cuando decÃan perseguir objetivos que es imposible alcanzar con las medidas que ponÃan en marcha. Han dejado escapar a los evasores fiscales diciendo que luchan contra el fraude y llamando gravamen de activos ocultos a una vergonzosa amnistÃa fiscal, han subido impuestos diciendo que lo que establecÃan era un “recargo temporal de la solidaridad”, aumentaron el IVA diciendo que no se trataba de subirlo sino de “cambiar la ponderación de los impuestos para favorecer el crecimiento”, o imponen copagos diciendo que se trata de aumentar la corresponsabilidad.
Al mismo tiempo, han seguido utilizando una retórica falsa para disimular ante la gente normal y corriente la naturaleza real de lo que vienen haciendo. Han seguido afirmando que eran solo las cajas de ahorros las que tenÃan problemas para asà hundirlas definitivamente y poder entregarles en bandeja a los bancos el mercado que habÃan ocupado en los últimos años; han proyectado reformas financieras diciendo siempre que las hacÃan para que volviese a fluir el crédito, cuando era evidente que asà no se iba a conseguir porque solo se estaba tratando de proteger aún más a las grandes entidades. Han creado un llamado banco malo pero no para regenerar el sector inmobiliario y poder impulsar otra polÃtica de vivienda, sino también para que los contribuyentes paguemos la irresponsable polÃtica crediticia de los bancos. Y, por supuesto, han hecho todo ello sin mostrarle claramente a la ciudadanÃa la factura tremenda que han supuesto todas esas ayudas a los privilegiados. Han hecho una reforma laboral solo para dar más poder al gran empresariado diciendo que se hacÃa porque asà se crearÃa empleo, cuando era imposible que eso se pudiese conseguir de ese modo, como perfectamente han demostrado los hechos que tratan de silenciar.
El gobierno de Rajoy se empeña en sostener la gran mentira que supone afirmar que realiza una polÃtica de austeridad que puede llevar a resolver el problema de la deuda y generar más actividad cuando la realidad es que asà solo se consigue debilitar los servicios públicos para facilitar más tarde su privatización. Nada se va a ahorrar con esos recortes. Sabemos a ciencia cierta que provocarán una subsiguiente caÃda de la actividad que disminuirá aún más los ingresos y que, cuando se privaticen, los servicios serán más caros no solo para los usuarios sino para las administraciones públicas, tal y como ya ha ocurrido en otros paÃses. Ni tampoco se va a conseguir que disminuya la deuda desmantelando las fuentes de generación de ingresos, no ya a medio y largo plazo sino incluso a corto, porque la deuda sube como la espuma por la suma ingente de intereses que van a la banca privada y por la caÃda de ingresos, y no solo porque haya más gastos corrientes.
En este año de continuas polÃticas de recortes constantes no solo se han cercenando derechos sociales y personales. Con ellas, a Rajoy le cabe el triste mérito de haber llevado a España a ser la sociedad más desigual de la eurozona, demostrando asà que el resultado efectivo de sus polÃticas no es otro que devolver a los grupos oligárquicos los pocos privilegios conseguidos en el franquismo que habÃan perdido en la etapa democrática.
Con el incremento tan extraordinario de la desigualdad que se viene produciendo va de la mano una caÃda en el ingreso y en el consumo de la inmensa mayorÃa de la sociedad que produce también el debilitamiento constante de la demanda y el mercado interno que alimentan a las pequeñas y medianas empresas que son las que crean la inmensa mayorÃa del empleo en España. La terrible tragedia es que el gobierno ayuda con docenas de miles de millones de euros a los bancos y grandes empresas que destruyen empleo mientras que destruye las bases para que lo puedan crear las más cercanas al terreno productivo. Ver para creer: el gobierno de extrema derecha de Rajoy y la gran patronal, de la mano a la hora de promover reformas y polÃticas de austeridad, se han convertido en los grandes destructores de empresas y de capacidad de crear empleo.
Si el gobierno de Rajoy no cambia urgentemente de polÃticas en la lÃnea que hemos propuestos en otros textos, el paro llegará a niveles desorbitados en los próximos meses y la economÃa, lejos de recuperarse como dicen sus ministros sin el más mÃnimo fundamento, se hundirá cada vez más.
Es verdad que la táctica de meter la cabeza debajo del suelo y de engañar a tirios y troyanos de Rajoy al menos ha dado como resultado positivo que España no haya sido intervenida completamente y que solo se haya producido la menos mala vinculada al rescate de la banca. Pero es muy difÃcil creer que eso será suficiente y que bastará con que Rajoy se siga limitando a dar el esquinazo a Europa, sin enfrentarse decididamente a las imposiciones alemanas que crean más problemas que los que resuelven.
Hace falta más inteligencia y más patriotismo para resolver los problemas económicos que tenemos sobre la mesa. Y muchas menos mentiras, además de mucha más solidaridad y sensibilidad hacia los que sufren en mayor medida los daños de la crisis.
El Partido Popular y el gobierno de Rajoy lleva un año haciendo frente a la crisis con el grito de guerra que una diputada indiscreta proclamó sin disimulo: “¡que se jodan!”. Y el momento en el que estamos es el de decidir si creemos que esta es una forma efectiva y ética de salir del agujero en donde estamos o si queremos acabar ya con la traición y la torpeza de nuestros gobernantes.
España tiene que plantearse otros asuntos de fondo de los que el gobierno de Rajoy no quiere oÃr ni hablar,. Es preciso poner sobre la mesa que no se puede seguir pagando una deuda que es un negocio ilegÃtimo de una minorÃa, que hay que acordar otro modo de repartir los costes y los beneficios que se han generado en nuestra economÃa, y que hay que tener una actitud muy diferente ante el drama que ha ocasionado la conducta irresponsable de los banqueros.







