A raÃz de la implantación del Modelo Comercial, se han producido cambios significativos en aspectos organizativos, y también en la sistemática comercial. El nuevo sistema de objetivos se incorpora dentro de uno de los ejes principales del Modelo.
El modo en que se diseñan los objetivos y se retribuye la consecución de los mismos reviste gran trascendencia:
porque orienta las prioridades de la Empresa,
porque es una parte complementaria de la retribución,
porque se expone a la plantilla a la visualización pública de su posición en un ranking,
y porque tiene consecuencias profesionales.
Por todo ello, es necesario analizar detenidamente su estructura y sus consecuencias.
Aun cuando en el nuevo sistema se plantean novedades que responden a la reiterada reivindicación de CCOO, como la extensión a toda la plantilla del objetivo de margen, en general se trata de un sistema que repite errores del pasado y los incrementa:
El sistema es injusto por su rigidez, ya que no considera las Oficinas en función del mercado, del potencial de negocio o de los clientes.
Se desprecian sistemáticamente parámetros determinantes para las tareas comerciales, como la carga operativa.
Se mantienen las caracterÃsticas más nocivas de planteamientos pasados: cortoplacismo, individualización, arbitrariedad, subjetividad, y opacidad.
Se generan múltiples factores que dificultan al máximo alcanzar los objetivos fijados, siendo muchos de éstos incontrolables por parte de las Oficinas y de los trabajadores y trabajadoras.
Se obvia la asignación de objetivos en función de la jornada realizada, penalizando de nuevo las reducciones de jornada e incumpliendo el Plan de Igualdad.
Se establecen una serie de penalizaciones que dificultan aún más conseguir cobrar algo de retribución variable.
Las principales son éstas: