La propuesta que aprobará hoy la Comisión y cuyas grandes líneas han sido difundidas en círculos restringidos, afectará a una treintena de bancos de toda Europa, los considerados demasiado grandes para caer o para ser liquidados de forma ordenada. En principio se refiere a aquellos cuya cifra de activos supere los 70.000 millones y tengan determinada proporción de ese capital comprometido en operaciones financieras. A falta de que la redacción final concrete esos márgenes, hay unos treinta bancos de toda Europa afectados por esta nueva normativa,entre ellos al menos los dos más grandes de España, el Santander y el BBVA.
Francia y Alemania ya han enviado una carta al comisario Barnierpara hacerle saber que no aceptarían una reglamentación que obligue sistemáticamente a la división entre las dos ramas de actividad de los bancos, pero el responsable de mercado interior insiste en que esa es solamente una opción que está en manos de los supervisores bancarios, en caso de que se considere que el banco en cuestión representa un riego excesivo que puede tener efectos sistémicos.Los servicios del comisario Barnier, que ha diseñado el resto de la regulación de la unión bancaria, incluyendo la autoridad y el fondo de resolución que se negocian actualmente, suelen recordar que la crisis le ha costado a la UE un billón seiscientos mil millones de euros, el 13% de su PIB, en ayudas a la banca, y que es necesario protegerse para evitar nuevas sacudidas.
A cambio de no obligar a la separación de las dos ramas de actividad, se prevé que los bancos grandes deberán abandonar (a partir de 2017) todas las actividades de «prop trade», es decir, aquellas en las que intervienen en su propio nombre en el mercado financiero y no como agentes de un cliente que asume por su cuenta pérdidas y beneficios. A partir de 2018, comienza la amenaza de la «filialización» si sus actividades especulativas en el mercado financiero se consideran demasiado arriesgadas en relación a sus activos.







