El sector financiero 10 años después del estallido de la crisis

Se cumplen 10 años del rescate de Caja-Castilla La Mancha, la primera entidad intervenida en España tras la debacle del sector financiero internacional. En esta década, el sector ha sufrido una fuerte concentración que se ha materializado en una pérdida de más de 83.000 empleos, así como unas 18.000 oficinas. Se cifra en más de 40.000 millones de euros el dinero que se inyectó en el sector financiero y que, hasta el momento, no se ha recuperado.



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Hoy día, el sector financiero es un sector mucho más concentrado del que teníamos hace diez años, con menos empleo, menos oficinas y la huída de muchos núcleos rurales que se han viso abocados a la exclusión financiera al no tener ninguna entidad radicada en sus poblaciones. 

Antes de la crisis había más de 60 entidades que, a la fecha, han quedado reducidas en 11, número que puede verse reducido si, como parece, prospera la fusión entre Unicaja y Liberbank que pasarían a ser el sexto mayor banco de España. Fueron las entidades grandes, como BBVA, CaixaBank o Sabadell las que absorbieron a las pequeñas, consiguiendo así ampliar su prresencia en zonas donde no tenían mucha implantación. Estos bancos obtuvieron garantías del FROB, conocidas como EPA (Esquema de Protección de Activos), ante las posibles pérdidas derivadas de la operación, lo que incentivó esta concentración. Actualmente, España es junto a Grecia, el país europeo donde más se ha concentrado el sector financiero. 

Según un informe que elaboró CCOOel pasado año, desde el estallido de la crisis se han deswpedido a más de 85.000 personas hasta 2017, cifra que puede situarse en los 100.000 si considermos lo acontecido en el 2018. Y el recorte continúa: Caixabank ha anunciado un ERE para más de 2.100 personas; en Unicaja se está llevando a cabo un proceso de reestructuración pactado con los sindicatos que supondrá la pérdida de casi 800 empleos (y el proceso de adelgazamiento puede seguir si llega a buen puerto la fusión con Liberbank); el Banco de Santander tiene en mente la reestructuración de su red de negocio. Suma y sigue...

El cierre masivo de oficinas bancarias, unas 18.000 en la última década, el 40% de las que había en 2008, es otra consecuencia de esta integración de entidades. Consecuencias que han originado la exclusión financiera de amplias capas de la población localizadas, sobre todo, en núcleos rurales que se han quedado sin oficina bancaria.