La puntilla al músculo financiero
En vísperas de que la institutriz Merkel se acercara a revisar cómo llevamos los deberes, el Gobierno Zapatero decidía asestar el golpe de gracia a las cajas de ahorro. Arguyen que son una antigualla que lastra la credibilidad del sistema financiero español en el exterior, donde los tenebrosos 'mercados' no se fían de su solvencia. Puede que lo último sea cierto, pero no justifica que se privaticen a toda prisa unas instituciones centenarias que han jugado una importante función social redistributiva. Su necesidad de capitalización no obliga forzosamente a transformarlas en bancos. La verdadera razón es que el poder financiero no podía consentir que unas instituciones sin ánimo de lucro coparan el 50% del mercado español.
REFORMA DEL SISTEMA DE PENSIONES
Nos sobran las razones porque blinda el sistema público de pensiones, garantiza la calidad de éstas, preserva los niveles de protección futuros, fija un arco de edad para la jubilación entre los 61 y los 67 años, matiene los principios de contributividad y solidaridad, amplía el periodo de cotización pero lo hace gradualmente... y más leyendo aquí
REFORMA DEL SISTEMA DE PENSIONES
Nos sobran las razones porque blinda el sistema público de pensiones, garantiza la calidad de éstas, preserva los niveles de protección futuros, fija un arco de edad para la jubilación entre los 61 y los 67 años, matiene los principios de contributividad y solidaridad, amplía el periodo de cotización pero lo hace gradualmente... y más leyendo aquí
Las cajas acaparan el riesgo del ladrillo
Tras el stress test, ha llegado el striptease. Bancos y cajas de ahorros se han desnudado ante los mercados para mostrar el riesgo inmobiliario alojado en sus balances. Lo han hecho a toda prisa por recomendación -léase exigencia- del Banco de España. Aunque hay entidades que han arrastrado los pies a la hora de hacer públicos los datos o que los han presentado con menos claridad de la deseable, al final la fotografía del sector financiero español tiene una nitidez sin precedentes. Y las zonas más sombrías de esa fotografía corresponden a las cajas de ahorros, sobre todo las que han acometido procesos de integración y reestructuración con ayuda pública. El peso de los activos del ladrillo "potencialmente problemáticos" en sus balances es significativamente superior al de los bancos.











