La CES considera que las políticas de austeridad y devaluación interna, promovidas por la troika y muchos gobiernos nacionales como el español, han sido un completo fracaso; y advierte que han tenido unas consecuencias sociales devastadoras en términos de desempleo, pobreza y desigualdad, y unas repercusiones políticas muy negativas. Su continuidad sólo produciría un estancamiento prolongado.
Para la CES, el crecimiento y el empleo sólo vendrán de la inversión y de una financiación adecuada. Por ello, se propone que la UE promueva un Plan de inversiones de carácter europeo con una dotación de 260.000 millones de euros, 2% del PIB europeo, cada año y durante diez años.
Las principales líneas de inversión del Plan de los sindicatos europeos son: transformación del sistema energético; redes e infraestructuras de transporte y telecomunicaciones; educación y formación; reindustrialización; servicios públicos y privados como renovación urbana, salud y bienestar y promoción del agua sostenible; y vivienda social.
Para la realización del Plan, para su dirección, coordinación, aplicación y supervisión, se crearía un organismo europeo controlado democráticamente por el Parlamento Europeo, y dotado de una comisión de seguimiento y control en la que participarían los interlocutores sociales europeos. Se utilizarían instituciones existentes, como el BEI, para su gestión técnica. Las modalidades de inversión propuestas son: inversión directa, préstamos a bajo interés, ayudas a la inversión y bonos proyecto. Para su financiación, el organismo director del Plan emitiría bonos europeos a largo plazo, sostenidos por un capital inicial que aportarían los Estados miembros. Para la constitución del capital inicial se propone que los Estados tengan en cuenta los ingresos del impuesto a las transacciones financieras y un impuesto único a las grandes fortunas.
Durante la reunión del Comité Ejecutivo de la CES también se ha puesto de manifiesto que la UE de actuar unida puede asegurar una financiación a bajos tipos de interés de los 2,6 billones de euros necesarios para los diez años. Esa cantidad sería la mitad de la que la UE ha empleado en salvar e sistema financiero en menos de cinco años.
En el debate también se ha subrayado que es el sindicalismo europeo, representado en la CES, la única fuerza social y política que propone una alternativa de carácter eminentemente europeísta, frente a los planteamientos localistas, nacionalistas e insolidarios que parecen dominar la política europea en los últimos años.
La CES y sus organizaciones presentarán el plan de inversiones a las instituciones de la UE y a los gobiernos nacionales, con objeto de abrir un proceso de negociación para su adopción. Una propuesta que se dará a conocer en las movilizaciones sindicales convocadas entre el 17 y el 24 de noviembre en numerosos países de la UE, y sobre la que se desarrollará una intensa campaña de información, que se prolongará hasta la celebración de las elecciones europeas de mayo de 2014









