La desigualdad y la exclusión social han alcanzado en España niveles insoportables, que evidencian que la recuperación de la economía no está llegando a las personas. La prueba más palpable de esta cruda realidad son los datos del desempleo: casi 5.450.000 personas están paro y más de la mitad son parados de larga duración, que corren el riesgo de convertirse en ?parados estructurales?; es decir sin posibilidad de reinserción en el mercado de trabajo, incluso aunque la economía se recupere por completo.









