Potencia sin control y control sin potencia


Aunque parezca lo contrario, no queremos hablar del mundo del motor. Queremos hablar de la gestión comercial de nuestra División de Banca Minorista. Nos hemos convertido en una maquinaria controladora digna de la conocida novela de George Orwell que, aunque se publicó en 1949, parece que sea el libro de cabecera de de la mayoría de directivos que gestionan esa División.


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La potencia sin control no ha servido para nada, únicamente para generar situaciones peligrosas que actualmente está pagando nuestro Banco. El control siempre es necesario, en unos casos para verificar que se siguen los procedimientos internos establecidos por la empresa, en otros para cumplir procedimientos contables que marca la ley y otras muchas vertientes de tipo medioambiental, social? En todos ellos se realiza para verificar que se cumplen las normas.

Pero el control sin potencia tiende a dedicar el tiempo de la fuerza de trabajo a mirarnos el ombligo. El control sin potencia tiene una vertiente puramente administrativa en la que, según se puede deducir, nos hemos instalado.

La finalidad última del Banco es la generación de valor para los accionistas, clientes, empleados y la sociedad en general (Valores del Banco). Pero ni la potencia sin control ni el control sin potencia tienen la finalidad de generar valor para nuestra Empresa. El problema radica en que el tiempo es limitado y la plantilla escasa y todo el que se dedica al control en su vertiente administrativa no se puede dedicar a la generación de valor.

Siendo la generación de valor nuestra razón de ser ¿por qué se dedica tanto tiempo al control? ¿Alguien se ha parado a valorar la cantidad de horas y el coste por unidad de esas horas para descubrir el coste real de esta forma de trabajar?

Las casi diarias conferencias telefónicas por diversos motivos, los informes que hay que remitir sobre lo que se ha hecho o lo que se pretende hacer, las explicaciones que tienen que dar los empleados que no han llegado a unos objetivos impuestos y los controles a los que se somete la labor administrativa, suponen una cantidad enorme de horas dedicadas a controlar en lugar de dedicarlas a generar valor para nuestra Entidad. Los directivos de la Banca Minorista parece que tienen más interés en controlar y revisar que en aportar un valor añadido al trabajo de los empleados a su cargo.

La profesionalidad de esos directivos queda puesta en cuestión cuando se implementa a principios de este año la herramienta informática "Estimación de negocio". La finalidad de la misma, según lo publicado en la web de oficinas y lo informado por el Director General de la División en uno de sus Road Show, es establecer una previsión del negocio que se puede generar en un espacio temporal inmediato.

La realidad es que, en la mayoría de Regionales, se ha convertido en una información sobre el negocio que se ha generado cada día, trabajo absolutamente inútil ya que, tal como reconoció el Director General en el mencionado Road Show, los sistemas del Banco ya generan esa información. ¿Por qué entonces perdemos el tiempo en informar de lo que ya conocemos? Las tres Direcciones Regionales que estaban presentes en ese acto cambiaron las instrucciones a la semana siguiente y están utilizando la herramienta para lo que fue concebida, con lo que se evita un el envío adicional de ficheros con las previsiones, es de agradecer el cambio.

Pero el resto sigue insistiendo en que las oficinas pierdan el tiempo informando de lo que ya es conocido. Solo podemos deducir que o bien no tienen claro para qué sirve la herramienta, o bien estamos ante un intento de enmascaramiento para aparecer bien en la foto (seguro que todos entenderéis la frase anterior). Además algunos Directores Regionales siguen añadiendo presión a los trabajadores pidiéndoles adicionalmente "compromisos" de objetivos diarios, semanales o trimestrales.

Lo anterior no es más que un ejemplo de la pérdida de horas que se dedican al control en lugar de dedicarlas a la potencia, pero no es el único.

Desde CCOO no podemos estar de acuerdo con las medidas de presión que se ejercen a los trabajadores que, además de ser inútiles para el negocio, socaban la profesionalidad de los empleados. Le pedimos a la Dirección de la División de Banca Minorista que imponga el sentido común y permita a la plantilla mejor valorada de la banca española ejercer su profesionalidad para que Deutsche Bank España sea realmente una referencia de futuro en nuestro Grupo. En ese camino nos encontrarán como interlocutor responsable.