Menos mal: es el único impuesto que me gusta, el único impuesto contra la especulación financiera actual, ligeramente molesto, de la actual crisis económica.
James Tobin (en la imagen) propuso una tasa contra la especulación en el mercado financiero más especulativo de todos: las divisas. Pero las ideas vuelan solas y ahora entendemos que debe gravar todo tipo de transacciones financieras: compra venta de acciones, de tÃtulos de renta fija, etc.
No es exactamente como yo la concibo. LaTasa Tobin debe gravar los productos financieros más especulativos. Desde luego las divisas, desde luego la deuda pública -convertida en el gran monstruo de la especulación financiera-, desde luego titulaciones, compras a corto, etc. Desde luego, no debe gravar las operaciones de mercado primario, como ampliaciones de capital o de emisión de tÃtulos para la inversión de compañÃas.
Dicho esto, la Tasa Tobin sólo debe aplicarse al grito de “o todos o ninguno” y, además, no pasarÃa nada porque fuera un impuesto finalista. Por ejemplo, dedicar todo lo que se obtiene a fomentar las pymes o a reducir los impuestos laborales. Pero no, no va a ser finalista: los eurócratas ya se han encargado de advertir que los fondos que se obtengan de la Tasa Tobin irán al presupuesto comunitario. De esta forma, cada paÃs se ahorrá un dinero.
No olvidemos que el dÃa en que expulsemos a los financieros y volvamos a centrarnos en empresarios y trabajadores, la economÃa, no sólo mejorará en eficiencia, sino que será más justa. Eulogio López







