Los directores territoriales aumentaron la presión sobre los directivos de las sucursales toda vez que la venta de preferentes se paralizó. Los empleados se dieron cuenta de que no podÃan cumplir lo que prometÃan a los clientes, y dejaron de vender el producto. Es en ese momento cuando crece la presión. "Mañana voy a pedir datos a primera hora y también a media mañana, porque asà nos lo exigen". Asà termina otro de los correos con los que la dirección presionó a sus trabajadores.
En la documentación a la que hemos tenido acceso, se incide en varias ocasiones en que "el comportamiento de los empleados en la venta de las preferentes es un reflejo de su grado de compromiso con la entidad".
22-1-2013







