Hay preocupación de que el perÃodo deflacionista puede persistir durante más tiempo de lo pensado (ver imagen) y poner en peligro la recuperación económica de la zona euro. Draghi reconoció que ?hemos visto un empeoramiento de las perspectivas de inflación a mediano plazo, y el movimiento a la baja en varios indicadores muestran que la recuperación ha perdido impulso.?
Lo que no se animó a decir Mario Draghi, es que la economÃa europea se encamina a una nueva recesión y que los últimos "movimientos de ficha" del BCE van rumbo a ninguna parte. La polÃtica monetaria está cada vez más arrinconada en el descrédito y la incompetencia dado que tras seis años de crisis no ha podido dar con un camino fiable para la recuperación económica verdadera. Si a esto sumamos la desaceleración en picada que sufre China y Japón, y la debilidad inserta en Estados Unidos, donde, de acuerdo a Janet Yellen, casi la totalidad del empleo creado en ese paÃs en los últimos años es de carácter precario y temporal, podemos esperar que nos hallamos en las puertas de una nueva recesión global. De esta nueva crisis los principales culpables serán los bancos centrales, y las polÃticas de los gobiernos que dieron rienda suelta a los planes de austeridad que ordenó Angela Merkel. Como al parecer existe eso que algunos llaman ?justicia divina?, no deberá sorprendernos cuando el próximo paÃs que siga a Francia e Italia en su nueva entrada en recesión sea Alemania, paÃs que ya comienza a sufrir signos de fatiga con una tasa de desempleo en aumento.
Los datos de la economÃa europea en su conjunto siguen siendo inferiores a los alcanzados en la vÃspera de la crisis de 2008. Europa ha caÃdo en la trampa 3D (deflacion, deuda, desempleo) y la compra de activos financieros no ayudará a detener el flagelo de la deflación, quizá la mayor fuente de inestabilidad para el sistema financiero dado que aumenta la carga real de la deuda tanto pública como privada.
Ahora el BCE aboga por el gasto público y por polÃticas que reviertan las malas reformas estructurales con las que se intentó atacar la crisis. ¿Qué dirá Jean-Claude Trichet, el primero en implementar las polÃticas que potenciaron el ciclo recesivo? En todos estos años, la polÃtica monetaria no ha hecho más que ganar tiempo para generar espacio a la recuperación del sistema financiero. Sin embargo, tras seis años de crisis, el sistema financiero sólo ha hinchado nuevas burbujas que han instalado a la economÃa mundial al borde del precipicio.
Los planes de austeridad y las polÃticas del BCE tienen hoy a la economÃa europea un 20 por ciento por debajo de su tasa de crecimiento tendencial, con el riesgo de varias décadas perdidas que pueden dejar en la sombra la década perdida de Japón. Y si tras la crisis de 2008 China podÃa convertirse, como lo fue, en el salvador de la economÃa mundial, hoy el gigante asiático ha perdido fuerza y su desaceleración puede desencadenar una severa depresión mundial. La caÃda en la demanda interna, y el interés del gobierno chino por pinchar las burbujas especulativas, está generando una fuerte contracción del crédito y la inversión. Este tsunami no tardará en llegar a nuestras costas, con las conocidas consecuencias devastadoras que implica.
Las medidas adoptadas por los bancos centrales han creado las condiciones propicias para una nueva crisis financiera, y mientras la economÃa real sufre la laceración del estancamiento, los mercados financieros han alcanzado máximos históricos a raÃz del estÃmulo monetario. La bonanza financiera puede revertirse en los próximos meses, cuando la Reserva Federal ponga fin a sus programas de ?alivio cuantitativo? y comience a impulsar las tasas de interés. La sola mención de esta posibilidad significará nuevas pesadillas para Mario Draghi.
Las polÃticas de estÃmulo cuantitativo no pueden prolongarse indefinidamente dado que generan altos costos a los gobiernos y sus ciudadanos. Como medida inicial para revertir una crisis, pase. Pero, en rigor, no han logrado impulsar la economÃa real y sólo han incubado las semillas para la próxima crisis, que amenaza con ser mucho más destructiva.
Nota: A propósito de algunos comentarios, y dado que no he podido comentar directamente por alguna falla, recuerdo a los lectores que en este mismo blog -desde el año 2008- he criticado las polÃticas monetarias de los bancos centrales: ver El adiós a la contrarrevolución monetarista de Milton Friedman, golpe dado en los años 70 para terminar con la revolución keynesiana; o El fracaso de las polÃticas monetarias de los bancos centrales. Del mismo modo, he sido uno de los más tenaces crÃticos de los ?planes de austeridad? desde su misma implantación, en mayo de 2010: ver Los planes de austeridad conducen al desastre o El fracaso de los planes de austeridad en dos gráficas, entre otros. Todas estas polÃticas de desmantelación fueron realizadas con la complicidad del FMI que desde los años 70 subestimó en forma creciente los multiplicadores fiscales. Hace dos años el FMI debió dar un giro en 180 grados y reconocer su grave error. Estos son temas que no salen en la prensa pero siempre han estado presentes en este blog.
El fracaso de los planes de austeridad y de la actuales polÃticas es en toda la linea y la situación irá a peor dado que se ha defendido la ideologÃa neoliberal donde ?solo el mercado importa? y se ha buscado por todos los caminos el milagro de que los mercados se autorregulen, inyectando cientos de miles de millones de euros al sistema financiero sin que nada fluya a la economÃa real. No se ha querido reconocer que el sistema financiero ha muerto vÃctima de su propio veneno y que su conexión al respiradero artificial está significando un altÃsimo costo a los gobiernos y los contribuyentes de todo el mundo. Se necesita una banca que preste dinero directamente a los pequeños y medianos productores, sin intereses y sin intermediarios financieros de ningún tipo. Estas son las empresas que crean el 80 por ciento del empleo, y hoy no tienen acceso a ningún tipo de financiamiento dada su lejanÃa con la oligarquÃa financiera. Parte de esta propuesta es la que plantea el artÃculo de Mark Blyth y Eric Lonergan publicado en Foreign Affairs y comentado aquÃ.
Publicado en www.elblogsalmon.com







