CCOO rechaza la desproporcionada decisión al considerar que se basa en imputaciones falsas, por ser tremendamente exagerada y por tratarse de una vuelta de tuerca más en la cruzada del Gobierno contra las organizaciones sindicales.
El Juzgado de Instrucción de Getafe ha
decretado la apertura de juicio oral contra los sindicalistas imputados
por los hechos que ocurrieron a las puertas de la factorÃa durante la
huelga general del 29 de septiembre de 2010. Una decisión que es
consecuencia de la presentación, por parte de la fiscalÃa, de un escrito
de acusación en el que formula la petición de ocho años y tres meses de
prisión para cada uno de ellos. Esta misma mañana, los ocho delegados
han recogido en el juzgado el auto del juez y el escrito de acusación
del fiscal.
CCOO advierte que esta acusación se basa en
imputaciones falsas impulsadas por quienes entienden las fuerzas de
seguridad no como una garantÃa en el ejercicio de los derechos y
libertades de todos los ciudadanos, sino como un instrumento a su
servicio para acosar y perseguir a los que considera un adversario. Este
sindicato cuestiona además la instrucción judicial por haberse
encaminado tan solo a perseguir a sindicalistas y haber pasado por alto
la abusiva e ilegÃtima actuación de la policÃa, que no tuvo reparos en
hacer uso de sus armas de fuego y que provocó una situación que se saldó
con decenas de heridos.
La petición de ocho años de cárcel para
cada uno de los imputados es, para CCOO, una decisión tremendamente
exagerada, que rebasa con creces las penas que la fiscalÃa reclama para
los responsables de delitos mucho más graves. Tanto es asà que, una
petición de estas caracterÃsticas, no tiene precedente alguno en nuestra
democracia. Para encontrar este tipo de condenas de cárcel habrÃa que
remontarse a tiempos de la dictadura franquista.
Por todo lo
dicho, este sindicato no tiene ninguna duda de que la decisión del
fiscal tan solo puede haber sido impulsada por el Gobierno, que da un
salto cualitativo en su particular cruzada contra los sindicatos. CCOO
rechaza la imagen que de estos compañeros dibuja el proceso judicial,
porque ni son matones, ni chorizos corruptos cercanos a la órbita del
poder. Los sindicalistas de Airbus son gente honrada y entregada a la
defensa de la clase trabajadora.







