Que la realidad va siempre por delante de la polÃtica es tan evidente como que una de sus definiciones es que la polÃtica es el intento de organizar el devenir colectivo. Pero hay ocasiones en los que la polÃtica, por su propia dinámica, no tiene bastante con ir por detrás sino que se empeña en frenar el avance de los hechos. Que Caja España y Caja Duero hayan iniciado esta semana la reestructuración de sus oficinas sin que se haya completado la fusión es muestra palpable de ello.
El proceso ha quedado varado en la elección de presidente de la nueva entidad después de que Caja España votara a favor de Santos Llamas como candidato. La elección, promovida por el PSOE, contó con la oposición del PP. Este hecho se produjo el pasado 1 de julio. Ha pasado todo julio y medio agosto sin que los contactos para lograr un nuevo candidato que encarrile el consenso hayan fructificado. Mientras esa posición no se aclara, la Junta de Castilla y León no ha llevado a su consejo de gobierno de los jueves la aprobación definitiva de la fusión, sin la cual no podrá celebrarse el consejo unificado de Caja España y Caja Duero que deberá aprobar el organigrama directivo de la supercaja.
Entre tanto, ambas entidades no pueden dejar de dar pedales y se han visto obligadas a iniciar la necesaria reordenación que conlleva la unión para evitar la duplicidad de servicios. Como ya anunció este periódico, de aquà al próximo mes, ambas cajas cerrarán un total de 70 sucursales, 51 de ellas de Caja España y 19 de Caja Duero. Hay que recordar que el plan de negocio presentado ante el Banco de España y la Junta con motivo de la fusión prevé el cierre de un total de 256 sucursales de ambas sociedades.
Los trabajadores de las oficinas cuya clausura se emprende ahora serán trasladados y, aunque la reordenación puede darse por iniciada, mientras la plena fusión no sea un hecho no podrá comenzar a aplicarse el plan laboral ya pactado y que prevé la prejubilación de 846 trabajadores, de los que el 60% procederÃa de Caja España y el 40% de Caja Duero.
Las fuerzas polÃticas que actúan en las cajas están obligadas a desbloquear ya la situación si no quieren, como suele ocurrir en estos casos, que se vean superadas por los acontecimientos.
La Crónica de León
El proceso ha quedado varado en la elección de presidente de la nueva entidad después de que Caja España votara a favor de Santos Llamas como candidato. La elección, promovida por el PSOE, contó con la oposición del PP. Este hecho se produjo el pasado 1 de julio. Ha pasado todo julio y medio agosto sin que los contactos para lograr un nuevo candidato que encarrile el consenso hayan fructificado. Mientras esa posición no se aclara, la Junta de Castilla y León no ha llevado a su consejo de gobierno de los jueves la aprobación definitiva de la fusión, sin la cual no podrá celebrarse el consejo unificado de Caja España y Caja Duero que deberá aprobar el organigrama directivo de la supercaja.
Entre tanto, ambas entidades no pueden dejar de dar pedales y se han visto obligadas a iniciar la necesaria reordenación que conlleva la unión para evitar la duplicidad de servicios. Como ya anunció este periódico, de aquà al próximo mes, ambas cajas cerrarán un total de 70 sucursales, 51 de ellas de Caja España y 19 de Caja Duero. Hay que recordar que el plan de negocio presentado ante el Banco de España y la Junta con motivo de la fusión prevé el cierre de un total de 256 sucursales de ambas sociedades.
Los trabajadores de las oficinas cuya clausura se emprende ahora serán trasladados y, aunque la reordenación puede darse por iniciada, mientras la plena fusión no sea un hecho no podrá comenzar a aplicarse el plan laboral ya pactado y que prevé la prejubilación de 846 trabajadores, de los que el 60% procederÃa de Caja España y el 40% de Caja Duero.
Las fuerzas polÃticas que actúan en las cajas están obligadas a desbloquear ya la situación si no quieren, como suele ocurrir en estos casos, que se vean superadas por los acontecimientos.
La Crónica de León







