En el capÃtulo de avances, CC.OO. destaca las distintas mesas de diálogo social cerradas con acuerdo (Empleo, por lo que tiene de incentivo a la contratación indefinida, Seguridad Social, que pese a sus limitaciones, va en la dirección siempre defendida por CC.OO. de garantizar la sostenibilidad del sistema público en un contexto en el que hay que pagar cada vez más pensiones, por más tiempo y de mayores cuantÃas, atención a las personas dependientes, que supondrá dotar a nuestro paÃs de lo que ha venido en llamarse el cuarto pilar del Estado del Bienestar); el proceso de regularización extraordinaria de inmigrantes que permitió aflorar una significativa bolsa de economÃa sumergida y legalizar 600 mil inmigrantes con derechos laborales; o las negociaciones sobre el salario mÃnimo interprofesional.
Pero a juicio de CC.OO., estos avances se producen mientras persiste una lógica económica que el Gobierno no quiere romper, y que de mantenerse en el tiempo puede resultar funesta al apoyar el crecimiento económico que conoce nuestro paÃs en el consumo interno y en sectores como la construcción y los servicios que no están sujetos a la competencia externa, intensivos en mano de obra poco cualificada y que aportan poca productividad a nuestra economÃa. Las consecuencias son conocidas: aumenta el empleo, la inflación mejora con dificultad, pero siguen incrementándose los contratos temporales y los salarios se deprimen a pesar del notable aumento de los beneficios empresariales, a la vez que los accidentes laborales alcanzan cifras que se pueden calificar de escandalosas. Además, la productividad no despega y la persistencia de una tasa de inflación superior a la de los paÃses de nuestro entorno dificulta la capacidad de competir de nuestros bienes y servicios en el mercado internacional. Por eso no nos cansaremos de reclamar un cambio del modelo de crecimiento para evitar que los efectos positivos de los acuerdos alcanzados queden diluÃdos.
Mención aparte merece, finalmente, la insólita intervención del Ejecutivo a propósito del patrimonio sindical histórico, preciptando un decreto en el que no se acredita la titularidad de los bienes que se reclaman y que se hace en pleno proceso de elecciones sindicales.
C.S.CCOO
Pero a juicio de CC.OO., estos avances se producen mientras persiste una lógica económica que el Gobierno no quiere romper, y que de mantenerse en el tiempo puede resultar funesta al apoyar el crecimiento económico que conoce nuestro paÃs en el consumo interno y en sectores como la construcción y los servicios que no están sujetos a la competencia externa, intensivos en mano de obra poco cualificada y que aportan poca productividad a nuestra economÃa. Las consecuencias son conocidas: aumenta el empleo, la inflación mejora con dificultad, pero siguen incrementándose los contratos temporales y los salarios se deprimen a pesar del notable aumento de los beneficios empresariales, a la vez que los accidentes laborales alcanzan cifras que se pueden calificar de escandalosas. Además, la productividad no despega y la persistencia de una tasa de inflación superior a la de los paÃses de nuestro entorno dificulta la capacidad de competir de nuestros bienes y servicios en el mercado internacional. Por eso no nos cansaremos de reclamar un cambio del modelo de crecimiento para evitar que los efectos positivos de los acuerdos alcanzados queden diluÃdos.
Mención aparte merece, finalmente, la insólita intervención del Ejecutivo a propósito del patrimonio sindical histórico, preciptando un decreto en el que no se acredita la titularidad de los bienes que se reclaman y que se hace en pleno proceso de elecciones sindicales.
C.S.CCOO







