Al menos 4.000 trabajadores mueren al año en
España por cáncer y enfermedades cardiovasculares y otras de menor repercusión
debido a la exposición a sustancias quÃmicas y casi la mitad de los trabajadores
está sometido al riesgo quÃmico, siendo "muy escasa su percepción del riesgo",
según datos del informe "Prevención del riesgo quÃmico en los procesos
productivos", elaborado por CC OO y el Instituto Sindical de Trabajo, Ambiente y
Salud (ISTAS), y presentado en Madrid.
Este informe, elaborado con la colaboración de la Fundación Biodiversidad y
compuesto de siete estudios, pone de manifiesto "la falta de control de la
Administración y la pasividad de las empresas frente al riesgo quÃmico", indicó
el sindicato.
Uno de los técnicos de ISTAS, Alfonso Calera, destacó "la falta de información
sobre sustancias quÃmicas y peligrosas en España, y la ausencia del conocimiento
de la peligrosidad sobre dichos productos, dificultando la prevención de sus
efectos sobre la salud y el medio ambiente". Además, este riesgo se ve
incrementado por el insuficiente cumplimiento de la normativa, malas prácticas,
errores en el etiquetado, el uso combinado de sustancias diferentes (riesgo por
multiexposición) y precariedad laboral, entre otros motivos, destacó.
En concreto, de las 25 millones de sustancias quÃmicas existentes en el mundo,
más de 100.000 se comercializan y están registradas en Europa, y cerca de
300.000 se utilizan habitualmente en los lugares de trabajo. Además, cerca de
20.000 de estos productos no han sido objeto de pruebas toxicológicas completas.
Asimismo, en torno a 350 de las sustancias quÃmicas registradas que presentan
efectos tóxicos conocidos son cancerÃgenas y otras 3.000 son alergenos
declarados, con los consecuentes efectos para la salud de los trabajadores.
La Organización internacional del Trabajo (OIT) estima que de los 2 millones de
muertes laborales que tienen lugar cada año en el mundo, 440.000 se producen
como resultado de la exposición de trabajadores a agentes quÃmicos.
En la Unión Europea se producen anualmente 32.000 muertes por cáncer, 16.000
enfermedades cutáneas, 6.700 enfermedades respiratorias, 500 afecciones oculares
y 570 patologÃas del sistema nervioso central relacionadas con la exposición a
sustancias quÃmicas en el trabajo.
En España se registran unos 18.000 accidentes de trabajo por productos quÃmicos,
aunque "van disminuyendo", y más de 3.000 enfermedades profesionales. No
obstante, "estos datos no reflejan la realidad, debido a un importante
subregistro de dichas patologÃas", según Calera, quien estimó que se podrÃan
estar contabilizando hasta 6 veces menos de dermatosis de las realmente
producidas, 16 veces menos casos de asma y hasta 2.000 veces menos de casos de
muerte por cáncer.
Casi uno de cada tres trabajadores está expuesto a contaminantes quÃmicos en su
trabajo, ya sea por inhalación de polvos, humos, gases, etcétera o por
manipulación, con una mayor frecuencia entre los trabajadores no cualificados.
Además, la exposición a este riesgo muestra una tendencia ascendente en los
últimos 3 a 5 años", indicó Calera.
En este sentido, el estudio pone de manifiesto que alguno de los principales
problemas es la "escasa percepción del riesgo" por parte de los usuarios o la
insuficiente participación de los trabajadores en la gestión del riesgo quÃmico
en las compañÃas.
Según el informe, agricultura, industria quÃmica, limpieza, construcción,
tratamiento de alimentos, peluquerÃa, asistencia sanitaria, mecánica, impresión
y tratamientos de residuos, son los sectores que presentan un mayor riesgo por
exposición a sustancias quÃmicas peligrosas.
Respecto a las evaluaciones del riesgo, la información relativa al riesgo
quÃmico "es de muy baja calidad" en España y el estudio evidencia que en su
tratamiento existe un claro sesgo a favor de los aspectos de seguridad. En este
sentido, la vigilancia de la salud "no se integra en la gestión preventiva de la
empresa".
Según el informe, la actuación preventiva frente al riesgo quÃmico en las
empresas es de carácter puntual y reactivo ante accidentes e incidentes, con un
predominio de las medidas de protección individual frente a las colectivas y que
suelen presentar problemas de adecuación y mantenimiento. Asimismo, la
eliminación o sustitución de las sustancias peligrosas no constituyen uno de los
objetos prioritarios de las compañÃas, denuncia el estudio.
Además, la investigación detecta un marco normativo "muy complejo" en este
ámbito, y que necesita una mayor integración de las vertientes de salud laboral
y medio ambiente.
Finalmente, en el informe se analiza concretamente la aplicación de la Directiva
Seveso, que afecta a grandes instalaciones industriales; la situación de los PCB;
el impacto de los plaguicidas en la agricultura y se proponen alternativas y
soluciones.







