La trampa de las participaciones preferentes: las prioridades deben de ser la clientela y las plantillas.
Hasta el año 2003 las participaciones preferentes se comercializaban a través de sociedades instrumentales, habitualmente radicadas en paraísos fiscales, y, salvo excepciones, eran suscritas por inversores institucionales. A partir de ese año, estos instrumentos híbridos deuda-capital se legislan en España y comienzan a comercializarse a clientes minoristas, lo cual coincide con el incremento del endeudamiento privado de la economía española.
Las cajas ajustan sus plantillas en 23.450 empleados y cierran 4.587 oficinas desde el inicio de la crisis.
El número total de empleados se ha rebajado desde los 135.415 trabajadores a septiembre de 2008 a 104.504, con una disminución del 18,3% en ese periodo.








