La primera lección que procuro enseñarles a mis alumnos cada año es que en EconomÃa no hay respuestas unÃvocas. Por eso, ellos mismos se rÃen cuando, a medida que va avanzando el curso, empiezan siempre a responder con un “Depende” a las preguntas que les voy haciendo en clase.
Para instruirlos en eso les planteo a comienzos del curso las misma pregunta: ¿es bueno que haya paro? Casi todos dicen que no, pero les explico queÂ… ¡depende! porque hay quien se beneficia, y mucho, cuando el paro es elevado. En ese caso, los salarios serán más bajos, será también más fácil imponer a los trabajadores condiciones de trabajo que con pleno empleo nunca aceptarÃan y la negociación será mucho más favorable a los empresarios. En suma, habrá muchos empresarios a quienes no importe que haya desempleo, sino todo lo contrario, que lo deseen, porque de esa manera podrán obtener más beneficios.
En la teorÃa económica las cosas tampoco están tan claras.
Hoy dÃa predomina una explicación del desempleo que entiende que cuando éste se da es solo porque los trabajadores no están dispuestos a aceptar salarios más bajos. De hecho, sus partidarios califican al paro existente como “voluntario”.
Entienden que el trabajo es una mercancÃa más que se vende y se compra en el mercado laboral. Si hay paro significa que existe más oferta que demanda de trabajadores. ¿Y qué ocurre en un mercado, por ejemplo, de tomates cuando hay más oferta de ellos que demanda? Pues que los oferentes bajarán su precio para poder venderlos.
De la misma manera argumentan los defensores de este tesis: si baja el salario, aumentará sin dificultad el empleo, asà que todo lo que hay que hacer para crearlo es establecer condiciones en el mercado para que los salarios bajen cuando haya paro. Por ejemplo, evitando la presencia de sindicatos, eliminando el salario mÃnimo interprofesional o dejando sin vigor las leyes que protegen los derechos de los trabajadores.
A eso es a lo que llaman también “flexibilizar” el mercado de trabajo. Una expresión que oÃmos muy a menudo como la supuesta piedra filosofal para crear empleo y acabar con el paro.
Pero ¿es eso verdad?
A mi juicio, creo que está claro que no. Basta mirar a nuestro alrededor y comprobar que los paÃses que han tenido o tienen más empleo, los más avanzados, no suelen ser los que tienen salarios más bajos. Incluso podemos deducir que esa tesis tiene poco realismo simplemente comparando lo que sucede dentro de España: comunidades autónomas con las mismas leyes y con salarios más o menos iguales tienen tasas de paro muy diferentes entre sÃ.
La explicación de por qué no es verdad esta tesis que hoy dÃa defienden las clases dirigentes de la polÃtica y la economÃa en casi todos los paÃses es bastante lógica y fácil de entender.
¿De qué servirÃa que una empresa pagara salarios muy bajos a sus trabajadores si luego no puede vender los productos que fabrica?
La conclusión de este planteamiento que a mà me parece tan elemental es que el nivel de empleo de las empresas no depende solo de la cuantÃa del salario: si vendieran sin problemas todo lo que producen no solo no les importarÃa pagar más a sus trabajadores sino que harÃan eso precisamente para que estuvieran contentos y fueran más productivos.
Por lo tanto, quien diga que lo que necesariamente hay que hacer para crear empleo es bajar salarios y flexibilizar el mercado acabando con los derechos laborales solo está defendiendo una posición ideológica que solo sirve para que algunos empresarios ganen más. Si de verdad se quisiera crear empleo lo que habrÃa que hacer es permitir que las empresas vendieran más (aunque no cualquier cosa sino aquello que de verdad satisface nuestra auténticas necesidades). Y para ello hay un remedio perfecto: distribuir mejor la renta. Si el 10% de la población española se queda más o menos con el 40% del ingreso total y si casi uno de cada cuatro españoles es pobre, es muy difÃcil, por no decir imposible, que se genere demanda suficiente, porque esa parte de la sociedad tiene ya tanto dinero que la mayor parte de lo que gana lo ahorra, a diferencia de lo que pasa a los trabajadores normales y corrientes, que gastan casi todo lo que ganan.
Y es por eso que aumenta el paro. Casi el 80% del empleo total que hay en España lo mantienen las pequeñas y medianas empresas (El 96% tiene menos de 10 trabajadores) y éstas no viven de ventas multimillonarias fuera de España (como las grandes multinacionales que es a quienes les interesa que bajen los salarios) sino de lo que gastamos los asalariados. Por eso, cuanto menor sea la parte que corresponde al salario en la distribución de la renta, menor empleo podrán crear las pequeñas y medianas empresas que sostienen la inmensa mayorÃa de los puestos de trabajo.
Seamos más justos repartiendo la renta y la riqueza y crearemos el empleo que necesitamos.
Pero mal vamos, si el Presidente manifiesta públicamente su ignorancia diciendo que no hay indicadores precisos sobre la desigualdad social ( más ricos y más pobres = injusto reparto de la riqueza) ni en España ni en Europa.
uan Torres López Publicado en BoletÃn nº 13 de Jóvenes Vedruna, noviembre de 2013







