Abel Linares, presidente ejecutivo de Oesía, estudioso de las tendencias macroeconómicas, desde su atalaya, ofreció esta semana en la prensa sus particulares recetas para salir airoso de la crisis:
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Evolucionar hacia la sociedad del conocimiento.
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El cliente paga el precio de la experiencia.
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Los costes son menos importantes que dar valor para elevar ingresos.
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Incidir en la formación.
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El idioma es el gran activo de las empresas españolas.
Desgraciadamente, los trabajadores/as de Oesía sabemos que, a nivel de empresa, no aplica sus propias recetas.
En una actividad empresarial basada en el conocimiento de su plantillase sustituyen a trabajadores/asexperimentados y capaces, comprometidos con la organización desde hace años, por otros menos preparados, pero eso sí, peor pagados y con contratos temporales.
Oesía pierde proyectos. Los clientes lo saben, son conocedores de esta política de reestructuración de plantilla orientada a la reducción de costes en detrimento de la calidad del servicio.
La formación. Tan sólo un dato, en las entrevistas que se hacen a los trabajadores/as que se van voluntariamente de la empresa, la mayoría manifiestan que la falta de formación y carrera profesionalen Oesía les ha motivado a marcharse.
Por último, se anuncia que pese a la crisis, Oesía prevé cerrar 2009 con un aumento de ingresos del 10%, hasta 225 millones de euros. Esta misma crisis que se pone de excusa para justificar los despidos de 300 compañeros/as y la congelación salarial del resto.
No sabemos en qué idioma habla la dirección de Oesía, ya que se niega a dialogar con los representantes de los trabajadores/as. Apelamos a la responsabilidad social de la empresa y exigimos una mejor gestión del talento de todos nosotros/as.
Enero 2010







