Veamos algunas de las actividades predecibles:
1. A pesar de que los datos los tenÃa delante de sus narices, el Sr. Geithner no anticipó la creación de la burbuja inmobiliaria, y ello a pesar de que era enormemente (repito, enormemente) fácil de ver. El precio de la vivienda estaba creciendo casi exponencialmente, mientras que la media de los ingresos de las familias estaba bajando o estaba estancada. Era obvio que algo estaba pasando y que en algún momento todo el sistema bancario (enriquecido como consecuencia del incremento de la deuda, incremento necesario para poder conseguir las hipotecas) iba a colapsar. El Sr. Geithner no lo vio. ¿Cómo es que no lo vio?
2. Otro desarrollo que tampoco vio fue el peligro de los nuevos instrumentos bancarios. A pesar de las alarmas que vinieron por parte de investigadores en áreas financieras, independientes y crÃticos con la banca, el Sr. Geithner no reguló ni hizo nada para disminuir la introducción de instrumentos financieros nuevos como los derivados, definidos por uno de estos crÃticos como armas financieras de destrucción masiva. ¿Cómo es que Geithner no vio ni el peligro de la burbuja inmobiliaria ni el peligro de esas armas de destrucción masiva?
3. Las respuestas a estas preguntas también son fáciles de ver. No vio nada porque estaba sumergido (en realidad, metido hasta la médula) en los cÃrculos financieros. Toda su vida estaba impregnada y se realizaba en los cÃrculos financieros, que eran los cÃrculos donde se estaba cocinando el desastre. Sus vidas privada y pública estaban claramente interrelacionadas con el mundo de los banqueros y financieros de Wall Street. Estos eran sus amigos, que le invitaban a desayunar, a comer, a cenar, a fiestas y a viajes. Ellos eran sus amigos y él era su servidor. Y no tenÃa ni idea de los problemas de la gente normal y corriente, que estaba ahogada con las hipotecas que no podÃa pagar. Para él, el centro de la economÃa (y, por lo tanto, del mundo) era Wall Street. Y a él le habÃa tocado la enorme responsabilidad y honor de salvarlo. Salvar Wall Street pasó a ser su deber patriótico.
4. En aquel escenario puede entenderse que la única alternativa que se le ocurriera para evitar el colapso financiero de EEUU fuera salvar a sus grandes amigos de Wall Street. Asà de claro. Y asà lo dice (naturalmente, sin referirse a Wall Street como sus amigos), aunque por la narrativa que utiliza aparece un entendimiento y simpatÃa para los banqueros, mostrando una clara empatÃa hacia los grandes gestores del dinero acumulado en Wall Street.
5. De ahà que el rescate del sistema financiero consistiera en darles billones y billones de dólares procedentes de las imprentas del Estado. Utilizo la expresión ?darles? deliberadamente, pues fue uno de los mayores casos de beneficencia que hayan existido a lo largo de la historia de la humanidad. La única diferencia es que no se llamó a aquella dádiva ?beneficencia?, sino rescate. Y la banca y las compañÃas de seguros fueron salvadas a base de una cantidad de dinero público nunca antes visto en cualquier intervención estatal. Y lo que es predecible es que el Sr. Geithner lo considera como lo razonable, lógico y necesario que tenÃa que hacerse. Para él era obvio que no habÃa otra alternativa.
6. Ahora bien, de obvio no tenÃa nada. En realidad, el rescate le ha costado muchÃsimo, pero que muchÃsimo dinero, al ciudadano estadounidense, sin que se haya cambiado nada en el sistema bancario que pueda prevenir otro desastre, o que facilite la disponibilidad del crédito. En realidad, el hecho de que la economÃa estadounidense esté creciendo mucho menos de lo que su potencial le permitirÃa, se debe precisamente a que el sistema crediticio no funciona bien todavÃa. Dean Baker ha documentado cómo la situación financiera continúa igual que antes de la crisis. Salvar a Wall Street ha sido salvar un sistema que es corrupto hasta la saciedad, y que es profundamente disfuncional.
7. Y sà que habÃa alternativas. Además, era fácil de ver que sà las habÃa. Se podrÃa haber nacionalizado la banca. SÃ, como lo lee. Se podÃa y se tendrÃa que haber nacionalizado la banca, tal como habÃan sugerido muchos economistas progresistas no vinculados a la banca, tales como Stiglitz, Baker, Weisbrot, Roubini y una larga lista. Es más, incluso el que habÃa sido el gran gurú neoliberal, Alan Greenspan, habÃa sugerido la nacionalización, pues conocÃa bien el sistema financiero desde dentro, y no lo veÃa capaz de salvarse. De ahà que también sugiriera su nacionalización. La diferencia, sin embargo, era que Greenspan querÃa después privatizar la banca de nuevo, como Guindos y otros han hecho con Bankia. La mayorÃa, sin embargo, querÃa nacionalizarla para siempre. No hay duda de que hoy tendrÃamos sistemas financieros saneados, garantizando el crédito. Y con un coste mucho menor de lo que le ha costado al erario público.
8. La pregunta clave que debe hacerse es: ¿por qué Obama nombró a Geithner? Y la respuesta es también fácil de dar. Porque Obama pensaba como Geithner. Obama es un producto tÃpico del establishment estadounidense. Pensar en él como en el gran reformador es pedirle peras al olmo. Nacionalizar la banca no estuvo, ni por un minuto, en su escenario de intervenciones. Ninguno de sus amigos se lo hubiera aconsejado. Hubiera aparecido como un bolchevique digno de olvido o desprecio. Y ahà estaba la victoria del sistema ideológico promovido por la banca. Todo lo que afecte negativamente a sus intereses está fuera de lo que la sabidurÃa convencional define como ?razonable?. Y asà estamos.
Viçens Navarro. Catedrático de Ciencias PolÃticas y PolÃticas Públicas. Universidad Pompeu Fabra
AtÃculo publicado en Público.es







