El factor social, la
cláusula social, como elemento de evaluación y prevención de
riesgos globales ha sido desdeñada por gobiernos y multinacionales, olvidando en cierta manera que
sólo un necio confunde valor y precio. Para que el factor social avance (criterios, indicadores) es necesario que las empresas informen de una forma clara de sus impactos económicos, sociales y medioambientales, y dejen de una vez esa defensa numantina de una reputación ya no creíble. El cambio no será posible con tratados como el TTIP, del que, a pesar de su trascendencia, no se está hablando en el debate sobre el nuevo gobierno. En este número: