MIFID II : Bankia debe aclarar las responsabilidades


La puesta en marcha de MIFID II genera en la plantilla dudas no sólo desde el punto de vista operativo sino también en lo que refiere a aspectos sensibles.


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La Entidad ofrece amplia información en Intranet para que las empleadas y los empleados tengamos claro"todo" lo relacionado con la aplicación de la nueva normativa MIFID II, que se orienta a "obtener una mayor transparencia y protección del cliente, así como una mayor regulación de los mercados financieros".

Sin embargo, la puesta en marcha de MIFID II genera en la plantilla dudas e incógnitas no sólo desde el punto de vista operativo sino también, y sobre todo, en lo que refiere a aspectos sensibles, como la grabación de las conversaciones con los clientes, el test de idoneidad y, en definitiva, a los límites y las responsabilidades asociadas a la labor de asesoramiento.

En este sentido, Bankia ha obviado deliberadamente en sus Manuales dar respuesta a la primera y principal pregunta que en este momento se están haciendo las asesoras y los asesores en todas las oficinas:

¿De quién es la responsabilidad final del asesoramiento, la comercialización y la venta de productos asociados a MIFID II?.  

CCOO entendemos que dichas responsabilidades (y en particular las que se pudieran derivar ante una hipotética demanda judicial por parte de un cliente) deben seguir recayendo sobre la Entidad, como hasta ahora, y en ningún caso sobre la persona que comercializa el producto. Por tanto,solicitamos a Bankia que incluya este aspecto en sus "Preguntas frecuentes", con la mayor sencillez, transparencia y cercanía.

En este nuevo escenario de mayor protección al cliente, de asesoramiento más personalizado y de búsqueda de la idoneidad a la hora de colocar cada producto (todo lo cual supone, necesariamente, dedicar más tiempo a cada cliente), también debería reducirse el impacto de varias lacras que venimos sufriendo, como las presiones desmedidas en nuestra tarea diaria o la venta "a granel" de productos en campañas, basadas en estilos de dirección rancios y en objetivos hasta ahora demasiado generalistas.

CCOO entendemos que con los principios que inspiran MIFID II y los nuevos requerimientos las cosas no se pueden seguir haciendo del mismo modo que siempre, lo que debe tener su reflejo a la hora de asignar los objetivos anuales a las personas.