Un 15% de la población de Castilla y León sufre ya exclusión financiera. Eso significa que ya no tienen a mano una entidad bancaria en la que obtener dinero en efectivo y que tampoco tienen acceso a la banca por internet. La mayoría de esta personas viven en el medio rural, donde no ha llegado la cobertura de las redes de datos, y han perdido en las sucesivas reestructuraciones bancarias la oficina que les daba servicio. El reciente ERE presentado en Caixabank y en BBVA incrementará lo que la Federación de Servicios de CCOO Castilla y León ha calificado como “desertización bancaria”.