Es más, el Banco de España señala que, de momento, la extensión de los plazos para convertir contratos temporales en contratos indefinidos de fomento del empleo estable no está produciendo una recuperación de este tipo de modalidad contractual.
La reforma laboral del Gobierno socialista generalizó el contrato de fomento del empleo indefinido (cuya indemnización por despido improcedente es de 33 días por año trabajado frente a los 45 días de los indefinidos ordinarios) al ampliar su uso a nuevos colectivos, como los desempleados que lleven en situación de paro tres meses y los desempleados que en los últimos dos años sólo hayan estado contratados mediante contratos temporales.
Además, para fomentar la utilización de este contrato, el Gobierno recuperó la posibilidad de realizar conversiones de contratos temporales en una misma empresa a esta modalidad de contratación indefinida.
Según el Banco de España, la pérdida de dinamismo de la contratación indefinida se viene observando desde principios de año, lo que está provocando a su vez un repunte de la tasa de temporalidad, que al finalizar septiembre se situó en el 26%, su nivel más elevado desde principios de 2009.
De hecho, la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre evidenció un aceleración en el ritmo de contracción interanual de la contratación indefinida de más de un punto, hasta el -2,4%, "uno de los mayores ritmos de destrucción de empleo indefinido desde que comenzó la crisis".










