En el último año han reducido sus beneficios a la mitad y las previsiones para el próximo 2011 no son nada positivas.
En
el caso de Caja España-Caja Duero, que a estas alturas siguen sin un
nombre global, las cifras hablan de 846 prejubilaciones y el cierre de
254 oficinas. En numerosas localidades de Castilla y León se ha dado el
caso de que existían sucursales de ambas cajas en la misma calle, por lo
que a la hora de decidir cuál continuaba abierta ha primado el volumen
de negocio.