Merecía la pena poder celebrar este Congreso en fechas y condiciones que hicieran posible este “reencuentro” presencial y afectivo, que nos permite compartir físicamente este espacio y también, porque es importante, compartir el necesario duelo por tantas personas, compañeras y compañeros, amistades y familiares que por desgracia no se encuentran entre nosotros. Una mención obligada a nuestro compañero Miguel Periañez, miembro del Consejo Confederal.