Recientemente recibí las conclusiones de un estudio realizado por
Yeeply, una plataforma de subcontratación de desarrolladores para web y entornos móviles. Los datos eran demoledores: desarrollar una
app en España es casi un 60% más barato que hacerlo en Alemania. ¿Algo necesariamente bueno? En absoluto, aunque nunca faltará a la mesa un neoliberal que parloteé sobre competitividad mientras cualquiera que se aparte del cinismo ve precariedad.