Por si alguien tenía alguna duda, la brutal crisis financiera de los últimos años no ha servido para nada en cuanto a prácticas de riesgo financiero se refiere. Es cierto que tras la caída de Lehman Brothers, los gobiernos pusieron en marcha una carrera (o más bien paseo, dado lo que están tardando en aplicarlas) por cambiar las reglas que habían permitido a los bancos asumir riesgos descontrolados.