El derecho de toda persona a la igualdad ante
la ley y a estar protegida contra la discriminación constituye un derecho
universal reconocido en la Declaración Universal de Derechos Humanos, los
Pactos de las Naciones Unidas de Derechos Civiles y Políticos y sobre Derechos
Económicos, Sociales y Culturales, así como en el Convenio Europeo para la
Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, de los
que son parte todos los Estados miembros. El Convenio nº111 de la Organización Internacional
del Trabajo prohíbe la discriminación en el ámbito del empleo y la ocupación.