Las palabras no bastan, y las excusas sobran. La brecha salarial en España, entre hombres y mujeres, sigue siendo vergonzosamente elevada. Y no solo se trata de que la mujeres cobren menos, sino también de que ocupan un número infinitamente menor de cargos de responsabilidad en las empresas del país. No es tolerable que ésta situación se siga mantendiendo por una mezcla de acomodamiento, costumbre o falta de impulso. Es hora de que los diferentes agentes sociales y políticos dejen de lado sus diferencias y se pongan a trabajar en una serie de regulaciones que acaben de una vez por todas con ésta intolerable situación.