O al menos eso es lo que parece si analizamos lo que están haciendo.
La que podríamos entender como lógica tensión comercial se ha convertido en una presión inaceptable. Continuas conferencias telefónicas exigiendo explicaciones de los resultados obtenidos, exigiendo qué se va a hacer al día siguiente, cuánto Up Front se va a conseguir, envío de informes diarios, exigencia de compromisos que no dependen únicamente de los gestores, amenazas de todo tipo, etc.