La técnica es muy sencilla: se imponen una serie de objetivos que son imposibles de cumplir en su totalidad, se presiona con la publicación de listas individuales de consecución de objetivos, se remiten correos continuos demandando qué se va a vender durante el día (semana, etc.), y, la última novedad, se presiona con mensajes a los móviles privados de los Directores a cualquier hora. Hemos de reconocer que imaginación no les falta a la Dirección de PBC, ojalá la usasen para establecer objetivos asumibles y dotar de medios a los trabajadores.