La función de las becas o prácticas no laborales debe ser completar
la formación teórica del alumnado con la formación práctica que -con una adecuada tutorización- pueda ser adquirida en los centros
de trabajo. Sin embargo, en países como España, esta figura encubre
con demasiada frecuencia relaciones laborales; es utilizada por
empresas e instituciones para sustituir a trabajadores con derechos
por estudiantes desprotegidos; y es presentada a personas ya
tituladas como un peaje necesario para insertarse en el mercado
laboral, muchas veces incluso sin contraprestación económica ni
ayudas capaces siquiera de impedir que la propia beca acabe costando
dinero a quien la desarrolla.