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El misterioso mal de las oficinas.

El misterioso mal de las oficinas.


La lipoatrofia semicircular se debe a la electricidad estática y a la sequedad en el lugar de trabajo. Asepeyo mostrandose sensible al problema, ha creado en el Hospital de Sant Cugat de Barcelona una unidad de intervención contra la lipoatrofia.

Vive y se reproduce en edificios altamente tecnificados. Viaja por los cables. Prefiere los ambientes secos. Y se alimenta del tejido graso de los muslos. Pero es benigna. Poco más se conoce de la lipoatrofia semicircular, una afección que ya sufren más de 300 personas en Barcelona y media docena en Valencia. De hecho, cuesta darse cuenta de que uno la padece o que el médico la diagnostique. "Una doctora me dijo que era de andar con tacón demasiado alto", sonríe Sandra, una trabajadora de la Torre Agbar de Barcelona, que pide que se le cambie el nombre.

En La Caixa, Rosa relata: "Cre√≠a que era un problema m√≠o, de la edad". Ronda los 50 a√Īos. Y es que la lipoatrofia semicircular es indolora. S√≥lo implica -que se sepa- la p√©rdida de tejido graso en las piernas, lo que se traduce en peque√Īas incisiones u hoyuelos de entre 0,5 y 1 cent√≠metro de profundidad. Y es reversible.

Sandra y Rosa se percataron al echar un vistazo a unas fotos. "Tras el caso de Gas Natural, Comisiones Obreras empezó a distribuir imágenes, y vi que ésas eran como mis piernas. Y no fui yo sola: jovencitas de la oficina también. No era un problema mío ni de la edad", explica Rosa.

Diagnostico: "Probable etiolog√≠a laboral por posible exposici√≥n a campos electromagn√©ticos", reza el parte que la mutua ha entregado Rosa. Pese a ello, La Caixa, con 64 afectados, se niega a reconocer la dolencia como un accidente de trabajo, seg√ļn los sindicatos. Las otras tres empresas -Gas Natural, con 230 casos; el edificio de Aguas de Barcelona (40) y el Servicio de Emergencias de la Generalitat catalana, (cuatro confirmados y otros 30 en an√°lisis)- no tienen problema en admitirlo. Inspectores del Gobierno catal√°n han efectuado mediciones. "Todas las casu√≠sticas analizadas en las distintas empresas tienen su origen en el lugar de trabajo", concluyen.

Los m√©dicos no tienen duda. Pero tampoco saben mucho m√°s. Joan Ferrando, del Hospital Cl√≠nic de Barcelona, public√≥ su primer caso de lipoatrofia semicircular hace 25 a√Īos. Era de otro tipo: "Fruto de la presi√≥n de llevar pantalones muy ce√Īidos". El efecto es exactamente el mismo, pero este tipo "llama mucho m√°s la atenci√≥n, porque parece ser que los campos electromagn√©ticos afectan a las propiedades bioel√©ctricas de la piel, activando unas c√©lulas que fagocitan la grasa de la zona. Pero est√° por demostrar", espeta a continuaci√≥n.

Entonces ¬Ņc√≥mo se est√° seguro de que es benigno? En primer lugar, porque las lesiones desaparecen cuando se deja de ir a trabajar. "A temporadas, los hoyuelos remit√≠an. Pens√© que hab√≠a engordado un poco", dice Sandra. Se deb√≠a a que no iba a la oficina. En segundo lugar, por la experiencia de B√©lgica, explica Pere Creus, del departamento de Salud Laboral de CC OO. El sindicalista se refiere al primer caso masivo conocido, el de 1995 en el banco KBC de Bruselas. Afect√≥ a 900 trabajadores. Tras a√Īos de investigaci√≥n con un coste de tres millones de euros, los cient√≠ficos concluyeron que la enfermedad afecta a personas que trabajan en oficinas con ordenadores.

La explicación está en la necesidad de movimiento y eliminación de las cargas estáticas, que sólo es posible a través de materiales conductores. Se puede utilizar el símil de un rayo: la acumulación de carga estática en la atmósfera necesita una vía escapatoria: el rayo.

En las oficinas, el escape por un exceso de energía estática puede ser la piel. Si la energía no encuentra materiales para moverse, va a la persona. Conclusión: en la medida que las mesas de las oficinas sean de materiales conductores -metálicas, por ejemplo- y que la humedad sea alta, los campos estáticos utilizarán esa vía de escape, no las personas. Lo mismo pasa con el suelo: la moqueta no es un material conductor, las tomas a tierra son fundamentales.

Tanto la Generalitat catalana -que no descarta que haya viviendas o bibliotecas con las condiciones adecuadas para la lipoatrofia- como los sindicatos consideran que pueden tratarse de un síntoma del edificio enfermo, y recomiendan que se aproveche este brote para revisar las condiciones de los lugares de trabajo.

SERAF√ć DEL ARCO
El Pais

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