CCOO Federaci贸n Servicios

Logo 1

La protecci贸n social en Europa y en Espa帽a


El Estado espa帽ol deber铆a hacer en los pr贸ximos a帽os un gran esfuerzo para aumentar sus gastos en protecci贸n social a fin de acercarse a la media europea y as铆 salir del vergonzoso pen煤ltimo lugar que ocupa en el ranking

El porcentaje destinado a protecci贸n social en los pa铆ses de la UE tradicionalmente m谩s protectores ha disminuido en los 煤ltimos a帽os, en los que han ido reduciendo distancias con la media europea (el 2001 era del 27,5% del PIB). En los pr贸ximos a帽os es probable que esta tendencia contin煤e. Ahora bien, de entre los 15 Estados miembros antes de la ampliaci贸n, Espa帽a formaba parte de los habituales ocupantes del furg贸n de cola, situaci贸n que en los 煤ltimos a帽os todav铆a ha empeorado en t茅rminos relativos (en Espa帽a dedicamos en 2001 s贸lo el 20,1% del PIB), mientras que Portugal, Grecia e Irlanda, partiendo de posiciones peores, han realizado evidentes esfuerzos de mejora.


De ello se deduce que el Estado espa帽ol deber铆a hacer en los pr贸ximos a帽os un gran esfuerzo para aumentar sus gastos en protecci贸n social a fin de acercarse a la media europea y as铆 salir del vergonzoso pen煤ltimo lugar que ocupa en el ranking. Los grandes d茅ficit del sistema de protecci贸n espa帽ol los constituyen la falta de ayudas a las familias y de atenci贸n a las personas dependientes, en las que estamos s贸lo en los balbuceos; esto, junto con la actualizaci贸n de pensiones m铆nimas -en especial las de viudedad- y el acceso a la vivienda, deber铆a convertirse en prioridad de las pol铆ticas sociales.


Podr铆a argumentarse la aparente contradicci贸n de aumentar las coberturas en Espa帽a cuando en los pa铆ses m谩s socialmente avanzados las van reduciendo a causa de las dificultades que registran sus econom铆as y sus sistemas de previsi贸n social. Pero este razonamiento soslayar铆a que estos pa铆ses han alcanzado ya unos niveles de protecci贸n muy elevados. Ello no es 贸bice para reconocer que en algunos de sus cap铆tulos protectores hay coberturas que se han manifestado poco eficientes, propiciadoras del gasto superfluo o del fraude, o por imprimirles un cariz de pol铆tica exclusivamente pasiva. Por tanto es l贸gico que hagan sus correcciones para continuar haciendo simult谩neamente viables sus sistemas econ贸mico y de previsi贸n. Pero parten de una posici贸n por encima de la media europea y, aunque reduzcan distancias, contin煤an manteniendo notables 铆ndices de cobertura, que han de hacer compatibles con los retos de la globalizaci贸n. Al contrario, en Espa帽a, como partimos de muy por debajo de la media, deber铆amos aumentar nuestra acci贸n protectora tendiendo no ya a un nivel de los m谩s altos, pero s铆 al menos hacia unos est谩ndares medios de los que estamos muy alejados. Todo ello no ha de poner en peligro nuestra aspiraci贸n a un sistema de previsi贸n modernizado que haga de la nuestra una sociedad m谩s justa y equilibrada. La adecuada conjunci贸n de medidas de mejora y racionalizaci贸n de nuestro sistema de bienestar, con la imprescindible mejora de nuestro bagaje tecnol贸gico, productividad y competitividad, o sea, de todo nuestro sistema productivo, han de hacer posible el objetivo.


Las anteriores consideraciones se basan en el informe de Eurostat sobre la evoluci贸n de la protecci贸n social en Europa entre 1992 y 2001, del que destacamos los siguientes aspectos:


En el quinquenio 1996-2001, los cuatro pa铆ses con mayor nivel de protecci贸n social han disminuido su cuota respecto al PIB: Suecia (-2,6 puntos), Dinamarca (-1,9), Francia (-1), Alemania (-0,1). Si contemplamos el conjunto del decenio 1992-2001, disminuyeron Suecia (- 5,8) y Dinamarca (-0,8); en cambio, Francia aument贸 0,7 y Alemania 2,2, aunque a este 煤ltimo aumento no le es ajena la reunificaci贸n con Alemania del Este en 1989 y la consiguiente entrada en el sistema de previsi贸n de millones de nuevos ciudadanos.


En el grupo de los m谩s rezagados en 1992, Portugal, Irlanda, Grecia y Espa帽a por este orden, ha habido modificaciones significativas. Espa帽a ha retrocedido en el decenio del 12潞 al 14潞 puesto, seguida por Irlanda, que pas贸 del 14潞 al 15潞, y Grecia ha abandonado el grupo y se ha situado ya en la media europea. Grecia y Portugal han hecho un notable esfuerzo al aumentar su porcentaje de participaci贸n en 6 y 5,5 puntos. En cambio, Irlanda y Espa帽a lo han disminuido en 5,7 y 2,3 puntos respectivamente. Esta p茅rdida de posici贸n de Irlanda la debemos relativizar si tenemos en cuenta que ha registrado un extraordinario desarrollo econ贸mico, que en pocos a帽os la ha llevado del 煤ltimo lugar en renta per c谩pita a la quinta posici贸n, fen贸meno que en este caso hay que atribuir a haber conseguido alcanzar un crecimiento muy elevado y sostenido de su PIB. A帽谩dase a ello la circunstancia favorable de que la poblaci贸n de Irlanda hoy todav铆a es joven. Finalmente, mientras que la tasa media de crecimiento de los gastos de protecci贸n social en Espa帽a en el decenio ha sido s贸lo del 1,7% (por debajo de la media europea, del 1,9%), la de nuestros compa帽eros en la cola la ha triplicado o m谩s.


Hay otro par谩metro significativo, la protecci贸n social por habitante, expresada en moneda est谩ndar de poder de compra. En este ranking Espa帽a ocupa el pen煤ltimo puesto -ex aequo con Irlanda-, con un gasto del 60% de la media comunitaria, s贸lo por delante de Portugal, mientras que Grecia ya nos ha superado.


Otro cap铆tulo de reflexi贸n lo constituye el diferente reparto porcentual del total de los recursos destinados a protecci贸n social, entre los distintos grupos de aplicaciones. Somos los 煤ltimos en ayudas a la familia (2,6%) sobre una media europea del 8%, y en cambio somos los primeros en subsidios de paro (12,9%), doblando el 6,2% europeo. Asimismo estamos en el pelot贸n de los torpes en vivienda y exclusi贸n social.


Para concluir: creo que en el objetivo de avanzar hacia los est谩ndares medios europeos deber铆an coincidir y trabajar juntos tanto las organizaciones que se mueven bajo una inspiraci贸n socialdem贸crata como las de inspiraci贸n socialcristiana, ideolog铆as que tan eficazmente colaboraron en la creaci贸n y el desarrollo de los sistemas de protecci贸n social y estados de bienestar caracter铆sticos de la Europa del siglo pasado.


Ignasi Farreres es presidente de la Associaci贸 de Pol铆tiques Socials s. XXI y ex consejero de Trabajo de la Generalitat.


El Pais, 25 de Junio de 2004