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Internet y correo electr贸nico. Control del acceso a la red y secreto de las comunicaciones.

Internet y correo electr贸nico. Control del acceso a la red y secreto de las comunicaciones.


Maria Antonia Oteros, asesora en COMFIA CCOO Catalunya, hace un repaso de la doctrina y las sentencias relacionadas con el uso de Internet y el correo electr贸nico en los centros de trabajo

 


La problem谩tica que se plantea en torno al uso de internet y el correo electr贸nico se manifiesta en un doble 谩mbito: en el acceso a la red a trav茅s de los medios de producci贸n de la empresa con fines extraproductivos para enviar, recibir, consultar o almacenar informaci贸n  y en el propio contenido de la informaci贸n o de los mensajes que a trav茅s de este medio se intercambian.

A).- Control de acceso a la red.
En este caso se habla de un acceso productivo (contacto con clientes o proveedores, comunicaci贸n interna de la empresa, b煤squeda de informaci贸n sobre el sector o sobre informaci贸n econ贸mica general, etc.) y un acceso no productivo, donde se incluye el acceso a internet con fines privados (sean 茅stos l铆citos o il铆citos). Aqu铆 se encuadran tanto el env铆o de comunicaciones privadas (e-mail) como el acceso a p谩ginas de informaci贸n general no vinculada a la empresa, o incluso a p谩ginas prohibidas, juegos on-line, etc.

Es aqu铆 donde se plantea la colusi贸n de derechos debido a la inexistencia de norma legal que regule estas situaciones. Ante la falta de regulaci贸n, estos l铆mites deber谩n ser examinados por el juez si se produce conflicto, ponderando los intereses en juego en cada supuesto de hecho. Esto ha llevado a que se dicten resoluciones sorprendentes en relaci贸n al uso abusivo de estos medios para finalidades personales, que provoca incertidumbre respecto de los conceptos de 聯buena fe contractual聰 y de 聯abuso de confianza聰.

B).- Secreto de las comunicaciones.
A pesar de que nuestra Constituci贸n no recoge una referencia expresa al 聯derecho a la comunicaci贸n聰, s铆 que est谩 especialmente protegido en el contenido del art. 18.3 CE. Lo que se protege es la opacidad de la propia comunicaci贸n y no un contenido determinado y en este sentido se pronuncia la STC 114/1984. Esto es particularmente relevante teniendo en cuenta las peculiaridades de esta nueva forma de comunicaci贸n (el env铆o y recepci贸n de mensajes de correo a trav茅s de medios inform谩ticos como son los ordenadores propiedad del empresario puestos a disposici贸n de los trabajadores en el marco de la relaci贸n laboral laboral y como 聯herramienta聰 de producci贸n).

Esta peculiaridad, unida a la ausencia de una norma que regule estos supuestos, ha llevado a evidentes contradicciones: un sector de la jurisprudencia entiende que el principio constitucional no ampara las comunicaciones privadas realizadas a trav茅s de estos soportes. Por tanto, no existe vulneraci贸n de este derecho constitucional en el ejercicio de las competencias de vigilancia y control reconocidas en el art. 20.3 TRET, sino por el contrario, una utilizaci贸n indebida de los medios e instrumentos de la empresa para fines ajenos a los estrictamente laborales.
Por otro lado, otros sectores de la doctrina y la jurisprudencia hab铆an venido considerando al ordenador como un 聯efecto personal聰 del trabajador y se equiparaba a la taquilla o al resto de efectos particulares en la protecci贸n frente a los registros establecida en el art铆culo 18 del Estatuto de los Trabajadores, estableci茅ndose un principio general de prohibici贸n de los registros, y autoriz谩ndolos tan s贸lo excepcionalmente si existiesen sospechas de estar cometiendo un acto il铆cito.

La superaci贸n de las contradicciones observadas se ha producido a trav茅s de la Sentencia del Tribunal Supremo (Sala 4陋) de 26 de septiembre de 2007, dictada en unificaci贸n de doctrina, que ha dictaminado que el contenido del correo electr贸nico est谩 protegido por el derecho constitucional al secreto de las comunicaciones, y el control que pueda hacer el empresario del uso que el trabajador haga del ordenador en el centro de trabajo puede vulnerar su derecho a la intimidad, cuya protecci贸n tambi茅n se recoge en el art. 18.1 de la Constituci贸n y el Convenio Europeo para la protecci贸n de los Derechos Humanos. Esta sentencia supone un cambio en las tesis mantenidas hasta la fecha por el alto tribunal pues considera, por vez primera, que el ordenador es un medio que el empresario facilita al empleado para que 茅ste realice sus funciones, por lo que ser谩 la propia empresa quien deber谩 establecer previamente las reglas de uso de estos medios tecnol贸gicos, con aplicaci贸n de prohibiciones absolutas o parciales, e informar a los trabajadores de que va a existir control y c贸mo va a hacerse. Mecanismos que deben ser compatibles con el respeto a la dignidad del empleado.

Y ser铆a conveniente que estos mecanismos de control se estableciesen dentro del cauce de la negociaci贸n colectiva, o en su defecto, que el dise帽o de esas medidas se realizase por acuerdo tanto del empresario como de la representaci贸n legal, e incluso de los propios trabajadores, actores que deber谩n asumir un compromiso de respeto a esas pol铆ticas para garantizar su efectividad.

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