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La improductividad del sufrimiento

La improductividad del sufrimiento


Las consecuencias de la implantación unilateral por el banco de la "nueva gestión de productividad”, dentro del Plan Guggenheim, está acarreando graves tensiones entre los trabajadores por las presiones y amenazas que están percibiendo por parte de los responsables encargados de ponerla en práctica.

El pasado 22 de octubre, el banco dio a conocer a los sindicatos la implantación de una “nueva gestión de productividad”, basada en cuatro conceptos básicos:

  • Implantación de contratos indefinidos con "cláusula de productividad mínima garantizada".
  • Incorporación a las tareas comerciales de los actuales operativos
  • Pasar de la gestión de productividad por centros a la implantación de objetivos por persona.
  • Seguimiento sistemático de situaciones de “baja productividad”.

Este giro en la política productiva del banco, que debería haber sido consensuado -y no solo expuesto- con los representantes de los trabajadores, está consiguiendo crear un clima de indignación entre la plantilla porque, en no pocos casos, se percibe un ambiente de acoso y de caza de brujas por parte de quienes tienen que transmitir el mensaje, que no debería ser otro que el reconocimiento, la motivación y la incentivación. Pero no está siendo así.

Entretanto, algunos responsables de zonas y áreas hacen pública profesión de fe de catastrofismo, relacionando directamente los resultados del plan de productividad con la estabilidad en el empleo, dando una visión de la situación económica del banco que dista mucho de la realidad y entra en clara contradicción con los beneficios obtenidos hasta ahora y con el mensaje de la propia Presidente, que insiste en que el eje fundamental de la productividad es la motivación y la incentivación.

Estos dos mensajes contradictorios deben cesar e imponerse el criterio de la Presidente, que, con matices, estaría en sintonía con el de los sindicatos. Por el contrario, si se impone el criterio de objetivos imposibles, de amenaza y acoso sistemático, que nadie dude que lo vamos a combatir con todas nuestras fuerzas. No todo es vender de cualquier manera, para luego ser los primeros en el ranking de quejas y reclamaciones del Banco de España.

Por tanto, ahora es el momento de corregir las actuaciones que se están produciendo, ya que insistir y mantener esta “nueva gestión de productividad” con tantos elementos de presión y agresión y con un personal directivo incapaz de transmitir un mensaje correcto, solo puede producir efectos indeseados y llegar a donde dicen los expertos: “tener empleados insatisfechos es insostenible y deja sin valor añadido a la empresa”.

Desde UGT y CCOO estamos dispuestos a llegar a la movilización necesaria y parar agresiones injustificadas a la dignidad y a la estabilidad de los trabajadores en Banesto, si no se reconduce esta espiral perversa de un plan de productividad que parece haber sido diseñado desde una “burbuja de cristal” y al margen de la crisis en la economía internacional en que estamos inmersos.

26 de noviembre de 2008