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La triple amenaza de la crisis crediticia

La triple amenaza de la crisis crediticia


Estamos en un momento hist贸rico de gran inestabilidad, equivalente al que se produjo durante la Gran Depresi贸n de los a帽os 30. Los problemas crediticios a escala global se ven agravados por la crisis energ茅tica y la del cambio clim谩tico, lo que hace esta situaci贸n muy diferente de cualquier otra vivida antes. Estas tres amenazas globales est谩n entrelazadas y se alimentan las unas de las otras.


13-10-2008 -

La actual crisis crediticia, que se est谩 propagando por Europa y el mundo, tuvo comienzo a principios de los a帽os 90 en EEUU. Los salarios se quedaron estancados y estuvieron cayendo en el pa铆s durante toda una d茅cada. Salieron de la recesi贸n de 1989 a 1991 -causada en parte por una contracci贸n en el mercado de la vivienda- gracias a la extensi贸n masiva del cr茅dito al consumo a millones de norteamericanos. Las tarjetas de cr茅dito, concedidas con facilidad, permitieron a los consumidores adquirir bienes y servicios que estaban por encima de sus posibilidades.

La cultura de la tarjeta de cr茅dito multiplic贸 el poder adquisitivo y volvi贸 a poner a trabajar a las empresas y a los trabajadores estadounidenses para producir todos los bienes y servicios que se estaban comprando a cr茅dito. Durante los 煤ltimos 17 a帽os, estos consumidores han sido el sost茅n de la econom铆a global, gracias, en gran medida, a sus compras a cr茅dito. Sin embargo, el precio de hacer recaer el peso de la econom铆a global sobre el endeudamiento cada vez mayor del consumidor ha sido el agotamiento del ahorro de las familias norteamericanas. En 1991, el ahorro de las familias norteamericanas era de un 8%, aproximadamente.En el 2006, el ahorro de los hogares entr贸 en cifras negativas.En la actualidad, la familia media norteamericana gasta m谩s de lo que ingresa. La expresi贸n con que se denomina este fen贸meno es renta negativa, una contradicci贸n que supone un fracaso de planteamiento del desarrollo econ贸mico.

Al caer los ahorros, los sectores hipotecario y bancario crearon una segunda l铆nea de cr茅dito artificial, lo que permiti贸 a las familias norteamericanas adquirir viviendas con aportaci贸n de muy poco dinero, con unos tipos de inter茅s bajos o inexistentes a corto plazo (las hipotecas subprime), mientras que el vencimiento del principal se aplazaba al futuro. Millones de estadounidenses picaron el anzuelo y compraron viviendas por encima de su capacidad de pago a largo plazo, lo que cre贸 una burbuja inmobiliaria.A煤n peor fue que, ante su falta de liquidez, los propietarios utilizaron sus casas como si fueran cajeros autom谩ticos, mediante el recurso a la refinanciaci贸n de sus hipotecas (hab铆a casos de hasta dos y tres veces) para conseguir el efectivo que necesitaban.Ahora, la burbuja inmobiliaria ha estallado, con lo que millones de norteamericanos han de hacer frente a embargos y los bancos, a la quiebra.

El resultado de 18 a帽os de haber vivido de un cr茅dito generoso ha convertido a EEUU en una econom铆a que no funciona. El pasivo bruto del sector financiero del pa铆s, que representaba el 21% del PIB en 1980, ha crecido a un ritmo ininterrumpido a lo largo de los 煤ltimos 27 a帽os y representaba la cifra incre铆ble del 116% del PIB en 2007. Como las comunidades bancarias y financieras de EEUU, Europa y Asia est谩n 铆ntimamente interrelacionadas, la crisis crediticia se ha propagado m谩s all谩 del pa铆s americano y ha anegado la econom铆a global por completo.

Para empeorar las cosas, la crisis crediticia global se ha visto agravada todav铆a m谩s durante los 煤ltimos dos a帽os por la subida vertiginosa de los precios del petr贸leo, que alcanz贸 los 147 d贸lares por barril en julio de 2008. Esto, a su vez, ha acelerado la inflaci贸n, ha frenado el poder adquisitivo de los consumidores, ha desacelerado la producci贸n y ha incrementado el desempleo, causando estragos a煤n mayores en una econom铆a ya fuertemente endeudada.

Nos enfrentamos ahora a un fen贸meno nuevo. Se llama nivel m谩ximo de globalizaci贸n y se ha producido en torno a un precio del petr贸leo de 150 d贸lares por barril. M谩s all谩 de este l铆mite, la inflaci贸n erige un cortafuegos al crecimiento econ贸mico continuo que hace retroceder la econom铆a global hacia el crecimiento cero. Es solo y exclusivamente la contracci贸n de la econom铆a global lo que hace caer el precio de la energ铆a como consecuencia de un menor empleo de energ铆a.

El papel del petr贸leo

El supuesto esencial de la globalizaci贸n ha sido que un petr贸leo abundante y barato permit铆a a las empresas movilizar capital hacia los mercados con menores costes laborales, donde pueden producirse alimentos y productos a un coste m铆nimo y con grandes m谩rgenes de beneficios, y posteriormente enviarlos a todo el mundo. Este supuesto b谩sico se ha ido al garete, con consecuencias funestas para el proceso de globalizaci贸n. Para entender c贸mo hemos llegado a este punto, necesitamos remontarnos a 1979, cuando el petr贸leo global per capita alcanz贸 su nivel m谩ximo, seg煤n un estudio de la brit谩nica BP. Entonces apareci贸 la expresi贸n producci贸n global m谩xima de petr贸leo, referida al momento en el que se agotara la mitad del petr贸leo del mundo. Los ge贸logos aseguran que es probable que esto suceda entre los a帽os 2010 y 2035. Haber alcanzado el nivel m谩ximo de petr贸leo per capita, sin embargo, se debe a que el nivel m谩ximo de globalizaci贸n se ha producido mucho antes que la producci贸n m谩xima de petr贸leo.

Con posterioridad a 1979, la cantidad de petr贸leo disponible per capita empez贸 a reducirse, pese a que desde entonces se han encontrado nuevas reservas de petr贸leo. Cuando China e India empezaron su espectacular crecimiento econ贸mico en los 90, se dispar贸 su demanda de petr贸leo, superando la oferta. El saldo final es que, con menos petr贸leo potencialmente disponible, los esfuerzos por hacer part铆cipe a una tercera parte de la raza humana (la poblaci贸n combinada de China y la India) de un segunda revoluci贸n industrial basada en el petr贸leo han chocado con unas existencias limitadas. Y la presi贸n de la demanda frente a unas reservas limitadas empuja inevitablemente los precios al alza.Cuando el petr贸leo alcanza los 150 d贸lares por barril, el efecto de la inflaci贸n pasa a ser tan poderoso que act煤a como un obst谩culo para que contin煤e el crecimiento econ贸mico global.

El mayor precio de la energ铆a se incorpora a todos los productos.Los alimentos se cultivan con fertilizantes y pesticidas petroqu铆micos, los pl谩sticos, materiales de construcci贸n y la mayor parte de los productos farmac茅uticos y de nuestras ropas se basan en los combustibles f贸siles, y lo mismo ocurre con el transporte y la electricidad. Todo el valor adicional que obten铆an antes las empresas por trasladar la producci贸n a mercados de bajo coste laboral se ha visto anulado por el mayor coste de la energ铆a a lo largo de toda la cadena de abastecimiento. Eso representa el aut茅ntico punto final de la segunda revoluci贸n industrial.

Adem谩s, los efectos del cambio clim谩tico est谩n erosionando a煤n m谩s la econom铆a. S贸lo el coste de los da帽os producidos en EEUU por los huracanes Katrina, Rita, Ike y Gustav ha superado los 175.000 millones de euros. Los desastres naturales han diezmado ecosistemas en todo el globo, arruinando la producci贸n agr铆cola, las infraestructuras y paralizando la econom铆a global.

El plan de rescate de cerca de un bill贸n de d贸lares del Gobierno para salvar la econom铆a estadounidense no ser谩 suficiente por s铆 solo para detener su deterioro e introducirla en un nuevo per铆odo de crecimiento econ贸mico sostenible. La causa es que la deuda acumulada por la econom铆a del pa铆s es monstruosa. Entretanto, los salarios de los norteamericanos han seguido estancados y el desempleo va en aumento.

La idea de que la recesi贸n actual es a corto plazo y puramente c铆clica es una ingenuidad en el mejor de los casos y una falta de sinceridad en el peor. La reservas globales de energ铆a derivada del petr贸leo, as铆 como las de gas natural y uranio, son demasiado escasas para hacer frente a las expectativas de crecimiento del mundo desarrollado y del de en v铆as de desarrollo, mientras que el carb贸n y las arenas bituminosas son excesivamente sucios para su uso. Adem谩s, el cambio clim谩tico se acelera a una velocidad mucho mayor a la esperada, desestabilizando ecosistemas completos y causando estragos en la actividad econ贸mica.

El mundo necesita un nuevo relato econ贸mico potente que saque el debate y las prioridades pol铆ticas en torno a la crisis crediticia global, al nivel de producci贸n m谩xima de petr贸leo y al cambio clim谩tico del 谩mbito del miedo y los proyecte al de la esperanza, y que los saque de las restricciones econ贸micas y los proyecte a las posibilidades comerciales. Eso suceder谩 en la medida en que las industrias empiecen a introducir ya las energ铆as renovables, la construcci贸n sostenible, la tecnolog铆a de almacenamiento de hidr贸geno, las redes de servicios inteligentes y los veh铆culos que se conectan a enchufes el茅ctricos. Con ello, estar谩n echando las bases de una tercera revoluci贸n industrial postcarb贸nica .La pregunta es si seremos capaces de culminar la transici贸n a tiempo para evitar caer en el abismo.

Jeremy Rifkin es asesor econ贸mico de la UE y presidente de la Foundation on Economic Trends, con sede en Washington (EEUU).

El Mundo 

 

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