CONVENIO TIC

Los trabajadores de las TIC con sueldos de 11.000 euros anuales y condiciones muy duras debaten si hacen huelga


La proliferación de las 'cárnicas' de la informática, que asumen parte de los procesos de producción, y la existencia de trabajo internacional 'en remoto' hunden los salarios de un ámbito en continuo crecimiento.

 
El sector de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), ve como en España se degradan sus condiciones de trabajo. Si hace unos años se consideraba este ámbito como uno de los más prometedores, ahora sus trabajadores consideran que sufren una alta inseguridad y salarios bajos.Por eso en las próximas semanas se podría declara una huelga en el sector al que trabajan en España unas 200.000 personas.
 
Los trabajadores del sector de las TIC y de empresas de consultoría debaten actualmente en asambleas si los próximos días convocan huelga. La semana pasada en Barcelona y otras ciudades de España hacer movilizaciones para llamar la atención ante el hecho de que los salarios hace ocho años que están congelados. Las tablas salariales del convenio que se aplican actualmente datan de 2009, según CCOO. 

Cuando se habla del sector de la informática se tiende a pensar en trabajadores de cuello blanco que operan en empresas con mucha llamada y que tienen salarios y condiciones de trabajo envidiables.Salvo los empleados de algunas grandes marcas, esto no pasa, aunque los operarios con más antigüedad sí tienen salarios más altos. Pero junto con estos, hay una gran cantidad de informáticos que trabajan por las denominadas 'cárnicas' del sector. Aquí los salarios son bajos o muy bajos. En su mayor parte cobran el convenio pelado, explica Àlex Samaranch, responsable en Barcelona del sector de las TIC de CCOO. 

Las 'cárnicas' de la informática son empresas que son contratadas por otras empresas, algunas veces grandes marcas, para realizar programas o trabajos específicos. «Las grandes compañías pueden tener un proyecto para el que necesiten 100 programadores, en lugar de contratar directamente, lo hacen a través de una de las compañías mencionadas y, una vez terminado el trabajo, es la sociedad subcontratada la que despide a los empleados» , dice Samaranch. Y como en el sector la competencia es feroz, las empresas subcontratadas aprietan a la baja los salarios. «Hay que pensar que el sueldo de entrada al sector son 11.000 euros brutos al año», asegura el portavoz sindical. 

Si en el sector de las cárnicas, las cooperativas que asumen la producción y el grueso de los sacrificios cuidan de mantener unas condiciones de trabajo que las hagan más competitivas, porque pagan por debajo del convenio, en el caso de las TIC hay hasta todo una cierta ingeniería, que hace que una empresa que podría tener 150 trabajadores se divida en 3 sociedades y así evitar representación sindical y conseguir ventajas por ser pequeñas y medianas. «Algunas veces hablamos con compañeros que creen que todos forman parte de la plantilla de una sociedad y realmente sí hacen el mismo trabajo.pero figura que forman parte de varias compañías de un mismo grupo», dice Samaranch. 

Los representantes de los trabajadores tienen claro que en el fondo lo que hacen las empresas subcontratadas es cesión ilegal de trabajadores. Pero son conscientes también de que el proceso hasta que se obtiene un veredicto judicial es largo y pesado. Y que si finalmente hay una sentencia favorable, los trabajadores afectados se ven obligados a presentar entonces una demanda concreta, lo que alarga el proceso incluso años. 

Un elemento que ha empeorado las condiciones de trabajo de las empresas TIC es la competencia internacional. Hay algunas de las grandes compañías que subcontratan algunas operaciones que no implican conocimiento de los mercados concretos, a sociedades que trabajan 'en remoto' y que pueden estar ubicadas en la India, por ejemplo, y que por compatibilidad horaria permiten acortar plazos y tienen además precios más bajos que los del mercado español. 

Curiosamente el sector de las TIC y la consultoría, no ha hecho más que crecer en los últimos años.Pero lo ha hecho a partir de reducir salarios, «trabajar más por menos», lo que afecta negativamente a los trabajadores. 

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